En esta segunda y última parte abordaremos la predestinación a la luz de los ejemplos bíblicos. Resumiendo la primera parte de este punto doctrinal, asumimos que según las Sagradas Escrituras, el Señor Jesucristo no constituyó al apóstol Pedro como fundamento de su iglesia. Isaías 28:16; 1ra de Pedro 2:4, etc.
Las llaves del Reino—Mateo 16:13-8—es el símbolo de la autoridad que solo corresponde al Hijo de Dios—Isaías 22:22—etc. Dicha autoridad no solo fue conferida a Pedro, sino a todos los servidores del Señor—Mateo 18:15-18—. Dicha facultad consiste en atar y desatar que explicaremos en esta parte.
En el final de la primera parte, dejamos una interrogante: ¿solo los predestinados alcanzarán salvación?, es decir, ¿son los únicos dignos de romper las ataduras del pecado?
El Señor, según Romanos 9:15-18, ¿endurece al que quiere y libera al que le plazca?
En este espacio estudiaremos este interesante punto.
Los Textos de Pablo sobre Jacob y Esaú
Los textos vertidos por Pablo—Romanos 9:13-18—da la impresión que Dios ata y desata a quien quiere y la posición marcada de los mismos, denota aparentemente injusticia divina por no tener compasión de todos. La descripción del evangelista Juan, supuestamente contradice lo escrito por Pablo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna”. Juan 3:16. ¿Por qué entonces el apóstol declara que el Señor amó a Jacob y aborreció a Esaú? Romanos 9:13.
¿Cuál fue la causa de negarse a desatar las ligaduras de Esaú? “Y guisó Jacob un potaje, y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: te ruego que me des a comer ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Y Jacob respondió: véndeme en este día tu primogenitura—derechos y privilegios que correspondían al hijo mayor. Bendición especial otorgada por Dios. Génesis 27:1-4—. Entonces dijo Esaú: he aquí yo me voy a morir, ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura.
Esaú Desprecia su Primogenitura
Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de lentejas, y él comió y bebió, y se levantó y se fue.
Así despreció Esaú la primogenitura”. Génesis 25:29-34.
Una vez que Esaú vende sus derechos a Jacob por un plato de comida, es claro el rechazo y desprecio al Señor que le había otorgado dicho distintivo. De allí, que el Eterno reprueba su actitud. En el mismo contexto, a la descendencia de Esaú—las naciones árabes palestinas—enemigas acérrimas de Israel, ¿Dios las ha excluido de la salvación? El salmista David sobre este controversial punto expone: “contra tu pueblo—Israel—han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: venid, y destruyámoslos para que no sean nación. Y no haya más memoria del nombre de Israel. Contra ti han hecho alianza las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos”. Salmo 83:3-6.
Por la descripción que hace David, es fácil deducir que se trata de la descendencia de Ismael que junto a Esaú—Edom— dio inicio a las naciones enemigas del pueblo sionista que yacen a su alrededor. ¿Están estos pueblos excluidos o son endurecidos por parte del Eterno? Refiriéndose a ellos, los versículos 16 y 18 de este mismo capítulo el salmista exalta: “y busquen tu nombre, oh Jehová. Y conozcan que tu nombre es Jehová, tú sólo altísimo sobre toda la tierra”.
El Ejemplo de Faraón y su Rebeldía
Indiscutiblemente el odio a la nación israelí, les impide ver y oír el llamado del Eterno ¿Y por qué el endurecimiento de Faraón? Romanos 9:17.
Con frecuencia se escucha en el medio la “injusticia” de Jehová al endurecer el corazón de Faraón. “Pero Jehová endureció el corazón de Faraón y éste no dejó ir a los hijos de Israel”. Éxodo 10:20. Al leer aisladamente esta porción bíblica se piensa que Dios usó su inmenso poder e insensibilizó al gobernante de Egipto. Sin embargo, el rey, desafió al Eterno.
“Y Faraón respondió: ¿quién es Jehová para que yo oiga su voz y deje ir a Israel?
Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel”. Éxodo 5:2.
¿Por qué la actitud de rebeldía de Faraón?
La Soberbia de Faraón, Rey de Egipto
Según las crónicas “Egipto le daba al rey la categoría de un Dios. Inmortalidad divina y plena; venerado en los templos. Incluso poseía un cetro que lo identificaba como pastor y señor de todas las tierras y rebaños de Egipto. Era intocable e invencible”. Fuente: Neoatierro-Dios+bibliaespiritualidad. Por este distintivo que recibió se animó a retar al Dios Omnipotente. En la memoria del rey, no figuraba el nombre de Jehová en la lista de los dioses de Egipto; sólo el de él brillaba. Trató a Jehová como su igual; de esta actitud viene su propio endurecimiento. Jehová sabía el pasado, presente y futuro y la postura de Faraón.
“Y el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”
Éxodo 7:13
El rey tenía su propio albedrio—libertad individual de elegir—. Dios no lo forzó a creer en Él o a rechazarlo; simplemente respetó su postura. Jehová sabía de antemano cuál sería su reacción y respuesta. Por eso Pablo expone: ¿”Que, pues, diremos? ¿hay injusticia en Dios? Y responde: en ninguna manera”.
El Propósito Divino en Cada Personaje
Una vez que hemos expuesto los episodios de los personajes descritos de los cuales el Señor no influyó en sus decisiones erróneas, veamos ahora la actitud de la generalidad. En esta parte analicemos lo que relata Pablo en el versículo 16 de Romanos 9, expuesto en el fascículo anterior. “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. ¿Cómo se visualiza la palabra de Dios en esta parte?
“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza”
Mateo 13:20 y 21
Estos individuos forman el grupo de aquellos que son llamados—Hechos 2:39; Mateo 22:14—. Estas personas sienten la necesidad de cambiar; necesitan despojarse de las ataduras del pecado. Reciben la palabra con júbilo, corren en pos de su salvación, es decir se precipitan en hacer la decisión de su vida. Sin embargo, pasado el efecto de la emoción, una vez que encaran alguna dificultad por ejemplo, la oposición de la familia, etc, deponen su actitud. Explica la parábola que no hay raíz; es decir que no existe convicción plena de conversión y todo queda en el plano superficial.
Y es que como narra el profeta que Satanás, “a sus presos nunca abrió la cárcel”. Isaías 14:17. Millones viven presos voluntariamente de las ataduras del pecado—adulterio, fornicación, drogadicción, avaricia, homicidios, idolatría, etc—. Habida cuenta que en los cielos no pueden desatar los nudos del pecado que los mantienen sujetos. Por tanto, Dios no está en la agenda de esta gente endurecida.
¿Quiénes Tienen la Misericordia de Dios?
¿Quiénes tienen la misericordia del Altísimo Dios?
“Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto—confirmación de fe a través del bautismo—y sus testimonios”. Salmo 25:10.
“He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia”
Salmo 33:18
El Corazón Contrito y Humillado
“Para los de corazón contrito arrepentido—acongojado, compungido, etc—y humillado”. Salmo 51:17. Una vez que el pecador, humillado de corazón, se arrepiente verdaderamente de su maldad, hace el pacto con el Señor, y es liberado de las cadenas de maldad en la tierra; y redimido simultáneamente en los cielos. Esta persona estaba reservada en los planes de Dios, una vez que por voluntad propia hace frutos de arrepentimiento. Se convierte en un nuevo ser, “de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2da Corintios 5:17. El Maestro ratifica lo vertido por el apóstol.
“De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”
Juan 3:3
El nuevo hombre se constituye en hijo de Dios. “Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el poder de convertirse en hijos de Dios”. Juan 1:12. Dicha conversión no fue a dedo, sino por propia iniciativa de la persona adquiere este privilegio. La dicha del nuevo converso, es compartida en los cielos. “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Lucas 7:10.
Una vez que el Señor reconoce como hijo al nuevo converso lo inscribe en el libro de la vida. “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, y juntamente con Él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
El Libro de la Vida
Efesios 2: 5 y 6. No obstante, que la palabra sentar significa: sentarse, colocar, afianzar, etc, la traducción antigua de la versión Valera 1862 textualmente manifiesta: “y nos resucitó juntamente con Él—Jesucristo—y nos ha hecho asentar en los cielos con Cristo Jesús”. Efesios 2:6. Creemos que la palabra asentar es la más apropiada para desvirtuar algunas exégesis que dan por hecho que la expresión sentar en los cielos, se trata de personas que ocupan un lugar en la eternidad.
La Real Academia Española vierte su concepto en relación a este término. Asentar: “anotar o poner por escrito algo para que conste. Colocar a alguien en determinado lugar o asiento”.
El apóstol, afianza su tesis de la anotación de los nuevos creyentes en el libro de la vida.
“A la congregación de los primogénitos que están escritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”
Hebreos 12:23
¿Quiénes son los que están registrados en los cielos?
La Predestinación No Anula la Responsabilidad
Y es que no podemos eliminar la palabra predestinar, porque es bíblica, sin embargo, debemos ubicarla en su verdadero contexto; una vez reiteramos, que por propia iniciativa la persona decide buscar su salvación personal mediante su regeneración total, podrá acceder a este hermoso privilegio. Sin embargo, existe una cláusula que los hijos de Dios no pueden obviar. Dicha disposición se encuentra en el libro de Éxodo. “Que perdones su pecado, y si no, ráeme—quitar, eliminar, etc—ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”. Éxodo 32: 32 y 33. Este es el más alto desafío para todos los servidores del Señor de guardar fidelidad hasta la muerte. El libro de inscripciones revelará en el día del juicio quienes se alzarán con la victoria y quienes sufrirán la muerte segunda. Revelación 20:15.
Nadie Puede Liberarse a Sí Mismo del Pecado
Por fin, ninguno puede arrogarse a título personal la liberación de las ataduras de pecado del individuo. Es la Palabra la que hace efectiva la libertad del nuevo creyente. Nosotros como jornaleros regamos la tierra— símbolo de la humanidad, Deuteronomio 32:1—la semilla del evangelio y Dios le da seguimiento. “¿Qué, pues, es Pablo, y que es Apolos? servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento”. 1ra de Corintios 3:5 y 7.
Además el servidor de Dios que esparce la doctrina debe ser: “irreprensible como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero—desafiante, fanfarrón, provocador, etc—no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo—poseer dominio propio—retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza”. Tito 1:6-9.
Reflexión Final
La parte final de esta temática va con dedicatoria a usted que lee este artículo o ingresa a nuestra página, que a la fecha no ha hecho la decisión más importante de su vida: desligarse de las ataduras del pecado a través de Aquel, cuya sangre derramó en la cruz del calvario por su rescate.
El Hijo de Dios murió por usted y por todos. El no hace acepción de personas, no es excluyente, le brinda su mano amiga y lo invita a través de su conversión a ser parte de ese Reino que está por establecerse en la tierra. “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esa es la palabra de fe que predicamos, que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan”. Romanos 10:8, 9 y 12.



Preguntas frecuentes
¿Por qué Dios amó a Jacob y aborreció a Esaú, según el estudio?
El estudio explica que fue Esaú quien despreció su primogenitura al venderla por un plato de comida, mostrando su propio rechazo a la bendición divina.
¿Por qué se endureció el corazón de Faraón?
El estudio explica que Faraón, considerado un dios en Egipto, retó por soberbia al Dios Omnipotente, y Dios respetó su propio albedrío sin forzarlo a creer.
¿Quiénes tienen la misericordia de Dios según el estudio?
El estudio responde que la reciben los de corazón contrito y humillado, es decir, quienes se arrepienten verdaderamente de su maldad.
¿Qué es el libro de la vida que menciona el estudio?
El estudio lo describe como el registro donde Dios inscribe a los nuevos conversos una vez que aceptan por su propia voluntad la fe de Jesucristo.
¿Anula la predestinación la responsabilidad personal del ser humano?
El estudio concluye que no, ya que la palabra predestinar es bíblica, pero ninguna persona puede atribuirse por sí sola la liberación de las ataduras del pecado sin su propia decisión de fe.
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