“Padre mío, si has dado al Señor tu palabra, has de mi lo que prometiste”
Jueces 11:35 Versión Kadoch
En el fascículo anterior expusimos los beneficios que se adquieren una vez que patronos y personal interactúan eficazmente en el desarrollo de una empresa. En dicho artículo mencionamos al empresario judío, Booz y a la agraciada joven moabita—Ruth—símbolos de lucha y progreso.
Fe de errata: En la página uno del escrito anterior, transcribimos erróneamente el subtítulo: Inteligencia Laboral en lugar de: Empatía Laboral. Por lo que ofrecemos nuestras disculpas a nuestros lectores por este yerro. Pasemos ahora al estudio de nuestro siguiente subtítulo:
EMPATÍA FAMILIAR
Hoy en día, las familias se debaten entre la indiferencia y egoísmo, por carencias de sentimientos humanos que los una. La falta de sensibilidad en nuestra sociedad da como resultado familias disfuncionales. ¿Qué hacer para que hayan familias con mayor grado de susceptibilidad?
Lo que explica la psicología: “La capacidad para la empatía empieza a desarrollarse en la infancia. Los padres son los que cubren las necesidades afectivas de los hijos y los que les enseñan no solo a expresar los propios sentimientos, sino también a descubrir y comprender los de los demás.
Si los padres no saben mostrar afecto y comprender lo que sienten y necesitan sus hijos, éstos no aprenderán a expresar emociones propias y por consiguiente, no sabrán interpretar y sentir las ajenas; de ahí la importancia de una buena comunicación emocional en la familia desde el principio”. Fuente: ¿Tiene usted el don de la empatía?
Un ejemplo vivo de lo vertido y subrayado arriba, lo relata el libro de los jueces de una muchacha que renunciando a todo, honra la promesa que su padre había hecho a Jehová.
El Voto de Jefté y la Consagración de su Hija: Un Ejemplo de Lealtad Familiar
El relato bíblico: parafraseado.
Jefté—un valiente guerrero de las huestes de Israel—hizo a Jehová un voto que si le concedía la victoria sobre el ejército enemigo—los amonitas— y una vez que retornare victorioso a casa, cualquiera que lo recibiese se lo ofrecería en holocausto—sacrificio—. Una vez que Jehová le concede la victoria retorna a casa como vencedor absoluto. Sin embargo, su felicidad se eclipsa al ver a su hija salir a recibirle con panderas y danza. Ella era hija única, no tenía fuera de ella hija ni hijo. Jefté se estremece de dolor al verla y le explica que ha empeñado su palabra al Señor y no podía retractarse. Ella le pide que honre su palabra y le manifiesta su disponibilidad de sacrificio por el voto hecho a Jehová. Solo le pide con tristeza que le conceda dos meses para llorar su virginidad. Pasados los 60 días la joven volvió a su padre que hizo con ella conforme al voto que había hecho. Jueces 11:30, 34, 35, 36, 37, 38 y 39.
Antes del análisis de este trozo, trataremos de satisfacer la inquietud de algunos de nuestros lectores, si realmente Jefté inmoló a su hija, o dicho sacrificio fue la renuncia definitiva a sus derechos de ser madre, esposa, etc. La respuesta a esta interrogante la encontramos en los versículos 38 y 39. Una vez que la muchacha toma para sí el voto que su padre había hecho al Señor—a pesar que Jefté lo había hecho sin su consentimiento— le ruega llorar su virginidad por dos meses.
Reflexionemos: Si la joven iba a ser ejecutada, ¿qué sentido tendría llorar por su estado virginal?
Por otro lado, los que afirman que la joven iba a morir, están posicionando a Jehová con los dioses paganos—léase Quemos, Moloc, etc— que les ofrecían sacrificios humanos.
El caso de Abraham es distinto. Jehová le pide que sacrifique a su hijo Isaac en el Monte Moriah; Dios pone a prueba a través de esta acción la fe del patriarca, de la cual salió victorioso. De allí que Abraham es el padre de la fe.
Volviendo al controversial punto de la hija de Jefté, el rabino David Kinichi—1,160- 1,232—en sus escritos explica: “Que las palabras del voto de Jefté hechas a Jehová, fueron transferidas a su hija para que la llevara de por vida, entregada al ministerio del Señor en estado virginal”.
Caso similar ocurrió con Samuel, una vez que Ana hizo voto a Jehová que si concebía un hijo lo dedicaría a su ministerio hasta el último día de su existencia. 1ra de Samuel 1: 20, 24 y 28. Así, Ana renunció a su hijo sacrificando sus derechos como madre, cumpliendo el voto hecho al Altísimo Dios.
Concluimos esta parte, reiterando que la hija de Jefté, una vez que toma el lugar de su padre, sacrifica todas sus conveniencias y consagra su vida a Jehová en estado virginal para siempre. De tal suerte que la última parte del versículo 39 expone: “Y ella nunca conoció varón”.
Y es que tenemos que remarcar lo que afirman los expertos, que la empatía familiar debe ser aplicada con el ejemplo de los padres hacia sus hijos desde la infancia. La capacidad de sentir o percibir el sufrimiento ajeno y tomarlo como propio.
Goleman explica que a raíz de diversas observaciones han permitido detectar esta habilidad desde edades muy tempranas. “Como en niños de 9 meses de edad que rompen a llorar cuando ven a otro niño caerse. O niños un poco mayores que ofrecen su juguete a otro niño que está llorando y llegan incluso a arroparlo con su manta”.
Sin embargo expone: “Cuando los padres fracasan reiteradamente en mostrar empatía hacia una determinada gama de emociones de su hijo, como el llanto o sus necesidades afectivas, el niño dejará de expresar ese tipo de emociones y es posible que incluso deje de sentirlas”. Y concluye exponiendo: “Si bien todas las personas venimos al mundo con un temperamento determinado, los primeros años de vida tienen un efecto determinante en nuestra configuración cerebral y en gran medida definen el alcance de nuestro repertorio emocional”. Como explica el profesional, las situaciones o el ambiente van conformando o estructurando la mente del individuo, hasta alcanzar algún grado de sentimiento.
El emblemático caso de José y sus hermanos que en sus años mozos, éstos lo llegaron a aborrecer, a tal punto que determinaron un día privarlo de su existencia.
Finalmente, como cualquier mercancía lo vendieron a unos mercaderes que tenían como destino Egipto. Sin embargo, transcurrido el tiempo, a causa de la hambruna que azotó Canaán—población donde vivía Jacob con sus hijos—los hermanos de José se desplazan a Egipto en búsqueda de alimentos. José era el gobernador de Egipto y por esas circunstancias se reencuentra con sus hermanos. Jacob—Israel—era un anciano con serios quebrantos de salud por la tristeza que le embargaba la desaparición de su hijo consentido, José. Es de exaltar también que entre los hermanos de José que fueron a buscar alimentos no iba Benjamín el más pequeño.

Una vez que los hermanos se presentan ante José, este los interroga y por sus características los reconoce, sin embargo, calla. Los muchachos no lo reconocen. Los jóvenes narran que son doce hermanos, uno está desaparecido y el menor quedó en casa con su padre. José entonces inquiere por el hermano menor—José y Benjamín eran hijos de Raquel la esposa privilegiada de Jacob— y pide que lo lleven a su presencia y toma como rehén a Simeón y les ordena regresar a Canaán con las provisiones y la petición reiterada que no retornen sin su hermano menor.
Retornan a Canaán y le explican a Jacob la situación ocurrida en el palacio a tal grado que José detiene a Simeón, so pena de acusarlo como espía si Benjamín no va a Egipto. Jacob, con el corazón destrozado accede a la petición y los jóvenes vuelven con Benjamín a dicha nación. Una vez que José está frente a su hermano menor se conmueve tanto que se apresura a salir y busca un sitio donde llorar.
Finalmente, José hace su siervo a Benjamín con el argumento que entre los costales donde llevaba los alimentos hacia Canaán, encontraron la copa de José, que de propósito y por orden de éste había sido colocada en el costal de Benjamín.
La Restauración y el Altruismo de Judá por Amor a su Padre Jacob
JUDÁ, RENUNCIA A SU LIBERTAD POR SU PADRE
Judá, ruega a José que libere a Benjamín. No pueden retornar sin él porque significaría la muerte de su padre. Incluso le explica, que ante Jacob, él es el responsable de la suerte del muchacho por lo que no podía dejarlo en Egipto, y concluye diciendo: “Señor, permita que yo me quede en el lugar del muchacho, y deje que él—Benjamín—regrese con sus hermanos. Porque, ¿cómo regresaré a mi padre si el muchacho no va conmigo? No puedo soportar la idea de ver lo que esto le haría a mi padre” Versión Al Día. ¡Judá tomaba el lugar de su progenitor! Judá, insistimos, tuvo la capacidad de sentir el sufrimiento o dolor de su padre. Sobre este punto el doctor Goleman expone “que existen cambios favorables en los patrones de conducta de algunos individuos, por el ambiente o situaciones”. Los muchachos renunciaron a ser agresivos a personas sumisas como lo expone Génesis. No obstante, el trato preferencial que Jacob le otorgaba a José, cuando era niño, Judá se esfuerza por persuadir a José que le de la libertad a Benjamín, por las consecuencias que podría sufrir Jacob, una vez que Benjamín ya no retornara con el grupo a Canaán. Incluso pide ser su esclavo, es decir, perder su libertad por el amor a su padre. Génesis capítulos 42, 43, y 44.
Este fue un acto de altruismo, conmovedor y tierno de Judá.
La historia de José y sus hermanos tuvo un final feliz como lo registran las escrituras, sin embargo, la moraleja que emana de este caso, es que en situaciones difíciles de la vida podemos salvar cualquier situación cuando anteponemos los intereses del otro, antes que los propios.
Jesucristo: La Suprema Fuente de Empatía y Redención Humana
Una vez que enfocamos los hechos del Hijo de Dios, realizados en su vida terrenal y aún hasta hoy día en su papel de intercesor por nosotros, creemos que es un tema inagotable.

Existen biografías de hombres célebres que han dado a la humanidad sus valiosos conocimientos;
dichos aportes han contribuido al desarrollo de las distintas ramas de la ciencia—medicina, tecnología, obras literarias, etc— y ello conlleva al progreso de las naciones.
Sin embargo, las obras del Varón de dolores son inigualables e infinitas a las de cualquier ser humano. Con cuánta razón Juan expresa: “ Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir”. Juan 21:25. Por lo tanto, intentaremos resumir esta parte relacionada con su alta sensibilidad humana y divina hacia el hombre.
En principio, los textos divinos exponen que la tierra estaba condenada. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuánto todos pecaron”. Romanos 5:12. Las palabras subrayadas, las hizo suyas el salmista y comprendió su condición pecaminosa frente a su Creador. “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”. Salmo 51:5. Igual que David todo el tejido humano, sin excepción, desde Adán hasta lo postrero de los tiempos la muerte ha reinado a causa del pecado. Por ello, precisaba la liberación del hombre, que no estaba en sus manos.
“Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios en su rescate, por la redención de su vida es de gran precio y no se logrará jamás”
Salmo 49: 7 y 8
En efecto, esa era la realidad del género humano, ningún pecador podía salvarse a sí mismo; menos aún salvar a otros. En estas condiciones, el Hijo de Dios, “el cual no hizo pecado ni se halló engaño en su boca”. 1ra Pedro 2:22, ¡toma nuestro lugar! “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que fuésemos hechos justicia de Dios en Él”. 2da Corintios 5:21. La versión al Día sobre este punto exalta: “Porque Dios tomó a Cristo, que no tenía pecado, y arrojó sobre Él nuestros pecados. ¡Y luego, para colmo de maravilla, nos declaró justos; nos justificó!” Así, Jesús abandona la eternidad que compartía con el Padre, para entregarse por nosotros y morir de una manera cruel y humillante.
“El cual se dio a si mismo por nuestros pecados para librarnos”
Gálatas 1:4
Los méritos que hizo en la cruz del calvario, continúa salvando a todos que lo reconocen como su único Salvador hasta el último día de la era de la gracia. Bendita sea la figura excelsa del Hijo de Dios que hasta hoy día toma nuestro lugar en nuestras flaquezas, habida cuenta que El las experimentó en su condición humana. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, PERO SIN PECADO”. Hebreos 4:15.
Antes de entrar al análisis de los dos puntos finales a considerar—liderazgo, e iglesia versus emociones—trataremos de examinar brevemente la mente emocional versus mente racional, atendiendo inquietudes.
Mente Emocional versus Mente Racional: La Prudencia de Pablo en el Naufragio
MENTE EMOCIONAL
Definición:
“La mente emocional es la que actúa rápido y sin reflexión”
MENTE RACIONAL
Definición:
“Se basa en la mente que piensa”. Fuente: www.encuentros.uma.com
En esta parte destaca la actuación de Pablo una vez que se hallaba en alta mar. La nave en que se conducía él, el centurión, marineros y soldados, era golpeada por una gran tempestad desarrollada en el océano. A tal punto que los marineros querían arrojarse a las impetuosas aguas.
“Varios de los marineros, con intenciones de abandonar el barco echaron al agua el bote salvavidas haciéndose que los que iban a echar las anclas de proa. Pero Pablo dijo al oficial y a los soldados: si esa gente no se queda a bordo ustedes perecerán”
Hechos 27:30 y 31
En esta breve narración observamos dos aspectos importantes.
Primero: que los marineros ante el eminente peligro de la tempestad y de las agitadas aguas del mar, que pudiesen provocar un naufragio, dispusieron echarse al mar donde lo más probable es que perecerían y el resto de la tripulación. Esta actitud negativa corresponde a la mente emocional. Segundo: El llamado puntual de Pablo influyó positivamente en los marineros que intentaban arrojarse a las furiosas aguas. Gracias a esa intervención del apóstol, --mente racional—explica la última parte del versículo 44, “y aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra”.
En la cotidianidad de la vida, existen casos en que la persona irreflexiva puede incluso perder la vida por adoptar decisiones arriesgadas. Por ejemplo: cuando alguien se conduce en un bus en calidad de pasajero. Es frecuente que hayan asaltos a mano armada, provocando pánico entre los usuarios del colectivo. Los medios de comunicación dan cuenta que alguien preso del miedo abandona el autobús en plena marcha, arrojándose al vacío, con el riesgo de sufrir alguna fractura, y lo peor a veces, la muerte. Ante un atraco, no es aconsejable poner resistencia; los objetos de valor que perdamos nunca se comparan con nuestra vida.
Para los que profesamos la fe, encomendamos al Creador nuestra vida, incluso al salir de casa a cumplir con nuestras obligaciones laborales; sin embargo, si experimentamos una situación como la descrita arriba, usemos nuestra mente reflexiva y “desprendámonos” de nuestras pertenencias, el dinero va y viene. Recordemos la recomendación del Hijo de Dios en estas circunstancias.
“Y al que quiera ponerte en pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa”.
Mateo 5:40
Continuará.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la empatía familiar según el estudio bíblico?
Es la capacidad de percibir, comprender y tomar como propios los sentimientos o sufrimientos de los miembros del hogar, cultivando afecto, comunicación emocional y altruismo desde la infancia.
¿Murió la hija de Jefté en sacrificio o consagró su vida en virginidad?
Según el análisis bíblico y las interpretaciones rabínicas, la hija de Jefté no fue ejecutada, sino consagrada de por vida al servicio de Dios en estado virginal, renunciando a sus derechos de matrimonio y maternidad.
¿Cómo demostró Judá empatía hacia su padre Jacob ante el gobernador de Egipto?
Judá sintió el profundo dolor que sufriría su padre si no regresaban con Benjamín, por lo que ofreció su propia libertad para quedarse como esclavo en lugar de su hermano menor.
¿Por qué se considera a Jesucristo como la máxima fuente de empatía?
Porque no conoció pecado y aun así tomó nuestro lugar, experimentó nuestras debilidades humanas, y entregó su vida en la cruz para librarnos de la muerte y justificarnos ante el Padre.
¿Cuál es la diferencia entre la mente emocional y la mente racional en momentos de crisis?
La mente emocional actúa rápido e impulsivamente sin reflexión (como los marineros que querían saltar al mar), mientras que la mente racional piensa y busca la prudencia (como el apóstol Pablo al llamar a la calma para salvar vidas).
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