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Inteligencia emocional (parte 2)

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os serás medido”

Mateo 7:1 y 2

Resumen de la primera parte

Antes de analizar la segunda parte de este fascículo, haremos un compendio de la exposición anterior.

Como resumen resalta el estudio de la inteligencia intrapersonal e interpersonal.

Destaca también el análisis del lenguaje corporal en sus distintas manifestaciones—lenguaje de los pies, dedos, del silencio, etc—. Examinemos el segundo aspecto que mencionamos en la primera parte.

La inteligencia emocional y la regla de oro

La regla de oro fue establecida por el Señor Jesucristo en aras de la relación humana.

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”

Mateo 7:12

Wikipedia, la define como: “Un principio moral general que dice: trata a tus semejantes igual a como quieres ser tratado. Está considerada la base esencial para el concepto moderno de los derechos humanos”.

Podríamos definir este concepto con más claridad. “Todo aquello que hagas a los demás, también te lo haces a ti mismo”. Cualquier enfoque que concedamos a las palabras del Maestro, nos orienta a cultivar relaciones pacíficas con los demás mediante la adecuada dirección y coordinación de nuestras emociones.

La regla de oro y los derechos humanos

En una de las definiciones —expuestas arriba— de la regla de oro, encontramos un interesante detalle al final; la referencia a los derechos humanos. Si asociamos la cita a las palabras expresadas por el Hijo de Dios, en la conclusión del versículo 12 de Mateo 7, que la regla de oro está sujeta a la ley y los profetas—dicha ley moral es ajena totalmente a la ley de Moisés—apreciamos el gran significado de este estatuto moral con la regla de oro. Dichos mandamientos por ejemplo, prohíben matar—Éxodo 20:13—el individuo tiene derecho a conservar la vida.

No hurtarás—Éxodo 20:15—la persona tiene el privilegio de disfrutar sus bienes o posesiones, fruto del trabajo quizás de toda una vida.

No adulterarás—Éxodo 20:14—la pareja tiene el deber y el derecho de fidelidad, etc.

Si la humanidad observara las diez palabras de vida establecidas en el santo decálogo, tendríamos sociedades más justas y equilibradas y una conexión emocional ecuánime con el prójimo, como está escrito.

“Porque: no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO”

Romanos 13:9

Primero las obligaciones: dad a César lo que es de César

Ahora bien, ¿Cómo hacer efectiva las partes subrayadas? Confucio declara: “Antes de nuestros derechos, están nuestras obligaciones”. ¿Cuáles?

“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”

Romanos 13:7

Lo relativo al pago de nuestros impuestos, la cita paulina refleja algunos ejemplos de vivir en conexión con nuestro prójimo y autoridades. ¿Tributar? ¿Para qué? Si el estado incumple su función. ¿Ese es nuestro criterio? Obviamente nuestros tributos servirán para el mantenimiento por ejemplo de los servicios públicos. En especial con el de salud, educación, etc. Cuando pensamos en el sector salud— al redactar este artículo los hospitales públicos de nuestro país sufren escasez de insumos, medicamentos, personal médico, etc.

A tal punto que las consultas externas permanecen cerradas— nuestra adhesión emocional con pacientes de escasos recursos, se hace efectiva, porque quizás parte de nuestros impuestos suplirá alguna necesidad: compra de jeringas, aspirinas, algodón, etc. ¿Podemos pedir al Estado el pleno goce de nuestros derechos, sin cumplir con nuestros compromisos? Nuestro Señor Jesucristo en su tiempo enfrentó a furibundo grupo de personas de la élite judía—fariseos—que le increpaban si era lícito pagar impuestos a la nación romana.

En esta situación, ¿Cómo manejó el Hijo de Dios su estado emocional una vez que prácticamente era “acorralado” por esta muchedumbre? Inclusive, Jesús sabía que los impuestos de su pueblo se derrochaban en festines, diversiones, etc, por las autoridades romanas.

¿Es lícito dar tributo a César?

En una forma breve expondremos parte de este relato. “Dinos, pues, que te parece: ¿es lícito dar tributo a Cesar, o no? Pero Jesús conociendo la malicia de ellos les dijo: ¿por qué me tentáis hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Le dijeron: de César. Y les dijo: dad, pues, a César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Mateo 22:17-21. Los fariseos se maravillaron—verso 22—tanto de la certeza de la respuesta como el dominio propio que manejó el Señor en estas circunstancias; en este mandato no sólo se limitó a cumplir con los compromisos con el estado, sino a ejecutar las obligaciones para con Dios—los primeros cuatro mandamientos del santo decálogo—.

Dos mentes: la que piensa y la que siente

Lo interesante de este evento resalta el conocimiento del mesías, de las emociones de esta multitud que lo desafiaba, por lo que Él adecuó las suyas en una forma ordenada para equilibrar la situación. En este aspecto el psicólogo clínico Goleman expone: “En un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente. Estas dos formas fundamentales diferentes de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: más destacada en cuanto a la consciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a ésta existe otro sistema de conocimiento, impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional—caso, fariseos—. Cuanto más intenso es el sentimiento, más dominante se vuelve la mente emocional, y más ineficaz la mente racional”.

Cuando la mezquindad asfixia nuestros sentimientos, sea por venganza, envidia, egoísmo, etc, perdemos entonces el vínculo emocional con los demás. “El alma del impío desea el mal; su prójimo no haya favor en sus ojos”. Proverbios 21:10. La versión Al Día expone: “Al malo le gusta perjudicar al prójimo; ser buen vecino no le pasa por la mente”.

Estas malas acciones ocurren desde pequeños hechos, por ejemplo, dejar nuestra bolsa de basura frente a la casa de nuestro vecino, o en alguna actividad cultural, religiosa, etc, los responsables del evento permiten que los comensales lancen basura a la calle; hasta atentar con la vida de nuestro prójimo, sea por ideología, raza, color, credo, etc, como el peculiar caso de Amán que quiso exterminar a todo un pueblo por cuestiones de fe.

Ester, Amán y Mardoqueo

El libro de Esther relata este racial evento de genocidio, una vez que se desata la ira de Amán contra Mardoqueo—judío, tío de Esther—. ¿Por qué la cólera de Amán contra su adversario? “Y vio Amán que Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y se llenó de ira”. Esther 3:5. Ciertamente era una orden del rey que se arrodillasen las personas ante Amán por los favores que éste recibió del monarca.

Sin embargo, Mardoqueo como el resto de la población judía eran monoteístas—y toda la nación israelí de hoy— y por ello su fe no podía quebrantarla al caer de hinojos ante cualquier cosa o persona. Por esta acción, Amán resuelve, no sólo eliminarlo a él, sino a toda la comunidad sionista—Esther 3:6—. Amán se presenta ante el rey y mediante una suma fuerte de dinero, solicita a éste, a través de un precepto legal la destrucción total de todos los israelitas— Esther 3:9-13—incluyendo todas las provincias. Dicha proclamación fue aprobada velozmente, incluyendo la confiscación de todos los bienes que poseían los hebreos—versículos 13-15.

La intervención de Esther ante el soberano, fue necesaria ante la amenaza de exterminio que pesaba sobre los judíos. Sin embargo, no fue la reina la que salvó a su pueblo. Convoca un ayuno—incluyéndose ella y Mardoqueo y toda la población judía por tres días y tres noches— Esther 4:16-17, para suplicar al Eterno la salvación de todos los sionistas.

El banquete de Ester y la horca de Amán

Pasado el ayuno, la reina se entrevista con el gobernante—justo en ese tiempo, existía un precepto legal que por treinta días nadie se podía entrevistar con el rey incluyendo Esther. Dicha acción era penada con la muerte—sin embargo, Dios permite a Esther acercarse al rey y lo invita a un banquete. Dicha invitación se hizo extensiva a Amán—versículos 7 y 8. Sin embargo, mientras llegaba el día del festín de Esther y sus invitados, Amán preparó la horca para Mardoqueo. Esther 5:14.

Antes de este evento, Mardoqueo en su momento denuncia una conspiración contra el rey, preparada por dos eunucos que finalmente mueren en la horca—Esther 2:21 y 22—. Justo antes de emitir sentencia contra todos los semitas, el rey pidió que le trajesen el libro de sus memorias y crónicas; cuyas páginas revelaban que Mardoqueo le había salvado la vida, una vez que denunció a sus ejecutores. El rey entonces exige una distinción a Mardoqueo—Esther 6:1-11—.

Finalmente, Esther hace firme su petición al rey—en el momento que degustaban el banquete con Amán—que revocara el decreto de destrucción contra su pueblo y el rey inquiere por el responsable de esta acción y Esther señala a Amán como causante de ese plan. Al escuchar esto el monarca se levanta encendido en ira e hizo que le cubrieran el rostro a Amán.

“Así colgaron a Amán en la horca que había hecho preparar para Mardoqueo”

Esther 7:10
Silueta de una soga de horca

"Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza". Abdías 15 único capítulo.

La justicia retributiva

¿Justicia retributiva? “La justicia retributiva es el mal que se aplica a alguien como contraprestación al daño que ha cometido”. Fuente: “Concepto de justicia retributiva”. Amán hizo explotar sus sentimientos, una vez que se hizo esclavo de ellos. “Cuando la mezquindad—ruindad, bajeza, etc— ahoga nuestras emociones, por envidia, venganza, etc, perdemos entonces el enlace emocional con los demás”. Fuente: Goleman.

¿Cuál es la reflexión que nos deja esta parte?

Volviendo al libro de Esther, expone que Amán había preparado en su casa el lugar de ejecución —la horca— contra Mardoqueo, cuya medida era de 50 codos de altura —Esther 5:15—. “Un codo es equivalente aproximadamente a 45 cm—las medidas dependen del lugar y de la situación histórica, de distintos valores”. Fuente: “Cuanto equivale un codo HTML”. Lo que registra una altura de ¡22 metros y medio! Definitivamente si Mardoqueo hubiese sido sometido a esta ejecución no hubiera tenido alternativa. Morir de asfixia por suspensión o eventualmente una estrepitosa caída le hubiera provocado la muerte. Esta acción se revirtió contra Amán. “Porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”. Lucas 6:38. La prevención del Maestro lleva implícita la sentencia.

Moraleja: la fe de la reina Ester

Resalta la fe de la reina Esther—una lección para todos nosotros—jamás perdió el vínculo emocional con su Dios, a pesar de los verdaderos aprietos en que se encontraba el pueblo sionista. Nunca hizo gala de sus encantos y hermosura para atraer al rey y seducirlo a una solución en favor de su comunidad.

Reflexiones finales

Definitivamente la regla de oro constituye una norma invaluable para vivir; podríamos manifestarla en un breve mensaje: “No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan a ti”. El respeto, la libertad, la justicia, etc, es un derecho inalienable de la humanidad. “Mis derechos terminan, donde empiezan los de los demás”. Este concepto va unido a lo que destaca el sabio:

Siluetas de personas que se ayudan unas a otras a subir una montaña

“El deseo de los justos, es solamente el bien”

Proverbios 11:23

El deseo va unido a factores emocionales y una vez que los dirigimos y coordinamos adecuadamente pueden generar, amor, paz, confianza, justicia, etc, como está escrito: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también amarnos unos a otros”. 1ra de Juan 4:7 y 11. Continuará…

Preguntas frecuentes

¿Qué es la regla de oro según la Biblia?

Es el principio que estableció Jesús en Mateo 7:12: “todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. El estudio la presenta como base para relaciones pacíficas y emociones bien dirigidas.

¿Qué relación tiene la regla de oro con los diez mandamientos?

Jesús la unió a la ley y los profetas. El estudio cita Romanos 13:9: no adulterarás, no matarás, no hurtarás y los demás mandamientos se resumen en “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

¿Qué enseña Jesús con “dad a César lo que es de César”?

Que antes de nuestros derechos están nuestras obligaciones, como pagar tributos (Romanos 13:7). Además, el estudio destaca que Jesús, conociendo la malicia de quienes lo tentaban, dirigió sus emociones con orden (Mateo 22:17-21).

¿Qué es la justicia retributiva en la historia de Ester?

Es recibir el mal que uno mismo causó. Amán fue colgado en la horca que había preparado para Mardoqueo (Ester 7:10), como dice Abdías 15: “como tú hiciste se hará contigo”.

¿Qué lección deja la reina Ester sobre las emociones?

Según el estudio, Ester nunca perdió el vínculo emocional con Dios en medio del peligro: convocó un ayuno de tres días (Ester 4:16) y no usó su belleza para seducir al rey, sino que confió en el Eterno.

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