“Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”
1ra de Corintios 15:21 y 22
El Origen del Pecado Original y la Naturaleza Heredada de Adán
En esta exposición intentaremos hacer un examen minucioso escritural a manera de clarificar y desvanecer dudas sobre la interrogante planteada en nuestro artículo: ¿El hombre nace en maldad y en pecado?
Para encontrar la verdad a esta interrogante, es preciso conocer la historia de nuestros primeros padres—Adán y Eva—y de los sucesos que ocurrieron en el huerto de Edén.
Una vez que Jehová hizo al hombre le amonesta a la obediencia a sus mandatos. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comeréis; porque el día que de él comiereis, ciertamente morirás. Pero la serpiente era astuta más que todos los animales del campo que Jehová había hecho; la cual dijo a la mujer: con que Dios os ha dicho ¿No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis; sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también al marido, el cual comió así como ella”. Génesis 3:16 y 17; 3: 1-6.
Así, esta acción de rebeldía consuma el pecado; gracias a la picardía de Satanás representado en la serpiente.
“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”
Romanos 5:12
Usted, al leer las partes resaltadas, pensará con aparente razón, yo no puedo estar incluido en este grupo de gente pecadora; soy una persona de bien, vivo en paz con Dios, contribuyo al engrandecimiento de mi país a través de mi trabajo honrado, soy altruista, pago mis impuestos, etc. Por tanto, soy una persona exenta de culpa. ¿Es cierta esa aseveración? “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”. Salmo 51:5. Definitivamente David afirma que el género humano se concibe en pecado; es congénito—se dice en términos médicos de una malformación del embrión que se produce en el proceso de gestación de la madre, y que no hay salvación salvo alguna cirugía de alto riesgo—en otras palabras, el pecado es inherente en todo ser que viene a este mundo. La versión al día confirma lo expuesto. “Pero yo nací pecador; si, lo soy desde el momento que mi madre me concibió”. “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Romanos 3:23. Y este es un proceso que, insistimos, se originó en Edén, y lo experimentamos todos. Es el pecado “original” que promulga la iglesia católica romana, que según ellos basta con un breve ritual administrado a los niños para eliminarlo. ¿Basta esta acción para exonerar a los niños de maldad? En el mismo contexto, ¿hasta dónde son inocentes los niños? Un prelado de la iglesia romana expone: “Es difícil mantener que los niños deban ser considerados como pecadores, condenados y perdidos”. Fuente: Theole gy página 654. Esta conclusión se deriva de lo expresado por el Maestro: “Y Jesús dijo: dejad a los niños, y no los impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos”. Mateo 19: 14. ¿Realmente, el reino pertenece a los niños? El Señor adoptó la figura de un niño para exhortar a sus discípulos y a la iglesia en general, a ser como tal, para alcanzar salvación.
“De cierto os digo, que cualquiera que no recibiera el reino de Dios como un niño, no entrará en él”
Lucas 18:17
Qué cualidades de los niños deben poseer los servidores del Hijo de Dios? Los niños no tienen prejuicios—no existe en ellos malicia—. Son libres, afectivos, sensibles, tolerantes, creativos, resilientes—capacidad de soportar adversidades, etc—sin embargo, una vez que dejamos la niñez, “llegamos a ser responsables y culpables, cuando aceptamos o aprobamos nuestra naturaleza corrupta”. Fuente: Erickson página 656. Entonces se devela—quitar o descorrer el velo que oculta una cosa—y salta a la vista el pecado inherente en nosotros. Sin embargo, alguien pensará que el libro de Eclesiastés expone lo contrario.
“He aquí solamente esto he hallado: Que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones”
Eclesiastés 7:29
Podríamos asumir que lo expuesto por el sabio, que el género humano nace sin mancha; sin embargo, lo que hace referencia este texto que la creación de Dios es perfecta; no obstante a ello, el pecado emerge a su tiempo cuando el hombre se degenera.
El Estado Humano de María y la Evidencia Escritural de su Vida Marital
CASO MARIA
Descendiente de la tribu de Judá, mujer agraciada y santa elegida por Dios para que albergara en su vientre materno a su Hijo Jesucristo en su estado virginal. María, como israelita fue monoteísta; su adoración y consagración fue dirigida a un solo Dios. A pesar de las virtudes que poseía, ¿Fue inmaculada? ¿Nació sin mancha y sin ningún defecto? es decir, ¿Sin pecado? Un punto que ha causado controversia es: ¿Falleció María en estado virginal?
Explica el libro de Mateo, que José, esposo de María, se enteró que estaba embarazada—habiendo concebido a través del Espiritu Santo—. “José como era justo y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente”. Mateo 1:18 y 19. Sin embargo el ángel del Señor le revela a través de un sueño que María había concebido no por carne ni sangre sino a través del Espíritu de Dios. “Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y recibió a su mujer”. Así, María única en su género quedó preñada en su estado virginal hasta su alumbramiento; sin embargo, pasado este evento del nacimiento de Jesucristo, el versículo 25 de este capítulo exalta: “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús”. Mateo 1:25. La versión PDT expone: “Pero no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que dio a luz un hijo”. Etc.
Resalta que la palabra “conocer” es igual a tener relaciones sexuales. Así, por ejemplo: “Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc”. “Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo”, etc. Génesis 4:17 y 25. Se explica así, que posterior al nacimiento de Jesús, María concibió hijos que engendró José. “¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también con nosotros sus hermanos?”. Marcos 6:3.
Los que defienden la virginidad de María posterior al nacimiento de Jesús, afirman que los hermanos y hermanas que menciona Marcos eran en la fe y no carnales. Sin embargo, Juan clarifica más este punto. “Y le dijeron sus hermanos—a Jesús—sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces . Porque ni aún sus hermanos creían en él ”. Juan 7:3 y 5. Las dos partes remarcadas hacen la diferencia entre sus hermanos en la fe—discípulos—y sus hermanos de sangre es lo que declara Juan sobre la vida marital de José y María como cualquier matrimonio en común.
Definitivamente María, por su condición humana no fue inmaculada. Su virginidad termina una vez que el propósito divino cumple su cometido, por lo cual fue elegida para conservar en pureza el fruto que fue concebido por el Espíritu Santo, y da a luz al Redentor de este mundo. María, junto al pueblo de Dios luchó con firmeza y fervor por su salvación. “Todos estos perseveraban unánimes y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús” Hechos 1:14.
María, jamás adoptó ningún liderazgo sobre la iglesia. Fue una mujer santa, piadosa y humilde y trabajó con estoicismo hasta el final de su vida en la labor evangelizadora de la iglesia. “Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros”. Romanos 16:6.
Y es que como expone Pablo: “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. El pecado cometido por nuestros primeros padres en Edén pasó a todo el género humano sin excepción, como explica el texto de nuestra portada: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como Adán TODOS mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. Romanos 15:21 y 22. En efecto, ¿Qué sentido hubiese tenido el sacrificio del Hijo de Dios si todos fuesen sin pecado? El Maestro lo manifestó en su tiempo. “No he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento”. Lucas 5:32. Como está escrito: “No hay justo, ni aún uno”. Romanos 3:10. Es el pecado inherente que tiene el género humano, o pecado inicial que trajo al mundo por las causas descritas; de allí la enseñanza del nuevo nacimiento que estableció el Hijo de Dios.
En una conversación con un hombre de la elite judía, Jesús le hace el siguiente planteamiento. “Respondiendo Jesús le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Respondiendo Jesús: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido en Espíritu, Espíritu es”. Juan 3:3-6.
El Nuevo Nacimiento: La Doctrina del Agua y del Espíritu en la Biblia
¿Cómo nacer del agua y del Espíritu?
El libro de los Hechos en el capítulo 8 relata sobre la vida de un etíope funcionario, tesorero de la reina de Etiopia, eunuco—persona que le extirpan sus órganos genitales externos masculinos—. Este personaje subía a adorar a Jerusalén y era creyente de nuestro Señor Jesucristo. Una vez evangelizado por Felipe, resuelve nacer de nuevo, “y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: aquí hay agua ¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: si crees de todo corazón bien puedes. Y respondiendo dijo: creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco y lo bautizó”. Hechos 8: 37 y 38.
¿Cómo nacer del agua? ¿Cuál es su simbología?

"Goteará como la lluvia mi enseñanza. Destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y cómo las gotas sobre la hierba”
Deuteronomio 32: 2 y 3
Las partes remarcadas exaltan la enseñanza o doctrina de la iglesia en representación del agua en sus diversas características; se nace de nuevo a través de la enseñanza—agua—que cambia, regenera, y convierte al hombre.
¿Y del Espíritu?
Pedro les dijo: arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo y recibiréis el don del Espíritu Santo”
Hechos 2:38
El don es un regalo de Dios. Pero, ¿Qué es un don? Según el diccionario es talento, habilidad, destreza, etc. El Señor provee al que ha nacido del Espíritu de habilidades para su mejor desempeño en su ministerio. “Pero a cada uno le es dado la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dado por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo espíritu; a otro, fe por el mismo espíritu y a otro, dones de sanidad por el mismo espíritu”. 1ra de Corintios 12:7-9. Los que han nacido de agua y del espíritu, “andan en vida nueva”. Romanos 6:4.
No obstante a estos requerimientos muchas personas inconversas se resisten a creer que por su condición humana hecha semejante a Dios, nacen sin pecado y por tanto no es posible ningún cambio de vida. Sin embargo, Juan describe su situación real. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a Él mentiroso y su palabra no está en nosotros”. 1ra de Juan 1:8 y 10. Los individuos que mantienen esta convicción hacen vano el sacrificio del Hijo de Dios que vino a morir precisamente para redimir a la humanidad.
La Ilusión de la Neutralidad Espiritual y el Llamado Divino a Decidir
Aparte, existen individuos que son indiferentes a la propuesta de salvación a través del evangelio, argumentan que son neutrales, que no profesan ninguna fe, por tanto no existe ninguna obligación de contraer compromisos de índole religioso. Incluso pueden razonar que en el medio existen infinidad de religiones o credos distintos entre sí que causan confusión, etc. ¿Ese argumento de imparcialidad tiene validez delante de Dios? “Porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, para que vivas y seas multiplicado. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte , la bendición y la maldición; escoge pues la vida para que vivas tú y tu simiente”. Deuteronomio 30:16 y 19. Las partes exaltadas no admiten neutralidad alguna, por cuanto, reiteramos, el pecado de todo el género humano es inherente, se nace así, en calidad de culpables o transgresores, “gracias”, reiteramos a la maldad de Adán. “La muerte entró en este mundo por lo que un hombre—Adán— hizo. Morimos porque tenemos parentesco con Adán, porque somos miembros de su raza impía”. 1ra de Corintios 15:21 y 22 versión Al Día
Como conclusión de esta parte, la palabra de Dios advierte tanto a las personas que argumentan no tener pecado y al grupo que prefiere la neutralidad, a reconocer al Hijo de Dios a través del nuevo nacimiento y escapar del juicio que viene, porque: ¡no existe otra opción!
Jesucristo: El Único Ser Engendrado por el Espíritu Sin Mancha Ni Pecado
Este bellísimo relato del nacimiento del Hijo de Dios, lo describe el evangelista Lucas. “Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazareth, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel a donde estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres. Y he aquí concebirás en tu seno, y parirás un hijo y llamarás su nombre Jesús. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? Porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel le dijo: el Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te hará sombra, por lo cual también lo santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Lucas 1:26, 27, 28, 31, 34, y 35. De este breve diálogo que sostuvo el ángel con la virgen María resaltan tres puntos importantes:
Primero: Que la afortunada doncella fue elegida entre todas las mujeres de su generación para concebir a Jesucristo; un premio a la santidad y fidelidad hacia su Dios.
Segundo: que la noticia del ángel la dejó sorprendida y quizás incrédula por conservar hasta ese día su virginidad que perdería una vez que diera a luz al Mesías.
Tercero: Que ese Ser concebido en su vientre materno fue engendrado por el Espíritu Santo de Dios anunciado desde la antigüedad. “Yo estableceré el decreto: Jehová me ha dicho, mi Hijo eres tú; yo te engendro hoy”. Salmo 2:7. El escritor a los Hebreos ratifica lo expuesto por el salmista. “Mi Hijo eres tú, hoy yo te he engendrado”. Hebreos 1:5, etc. Por lo que se descarta totalmente a José como padre biológico del Señor.
Siendo engendrado por el Espíritu Santo de Dios, Jesucristo nació sin mancha ni pecado; única persona que puede redimirnos del pecado, reparar a través de su preciosa sangre derramada en la cruz del calvario el daño hecho por Adán. 1ra Corintios 15:22.
“El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca. Quien llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.
1ra Pedro 2:22 y 24
Concluido.
Preguntas frecuentes
¿Nace el ser humano con una naturaleza pecaminosa según la Biblia?
Sí. A través de versículos como el Salmo 51:5 y Romanos 5:12, las Escrituras enseñan que desde la caída de Adán en el Edén, el pecado y la inclinación espiritual son inherentes al ser humano desde su concepción.
¿Qué enseña el estudio sobre la virginidad de María después del nacimiento de Jesús?
De acuerdo con pasajes como Mateo 1:25, Marcos 6:3 y Juan 7:3-5, María dio a luz en estado virginal por obra del Espíritu Santo, pero posteriormente tuvo una vida marital normal con José y engendró hijos carnales.
¿Qué significa nacer "del agua y del Espíritu" según Juan 3:5?
Nacer del agua representa la purificación a través de la enseñanza de la Palabra de Dios que regenera la vida, mientras que nacer del Espíritu implica el arrepentimiento, el bautismo y la recepción de los dones divinos.
¿Es posible mantenerse neutral o sin pecado ante el juicio de Dios?
No. Las Escrituras señalan en 1 Juan 1:8 y Deuteronomio 30:19 que admitirse sin pecado o pretender ser neutral es un autoengaño, pues la condición heredada exige elegir conscientemente la salvación en Cristo.
¿Por qué Jesucristo es el único ser humano libre de pecado?
Porque no fue engendrado por descendencia biológica humana ni por José, sino por obra y gracia del Espíritu Santo en la virgen María (Lucas 1:35), siendo el único sacrificio perfecto y sin mácula para redimir a la humanidad.
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