“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”
2da de Pedro 1:19
El análisis de esta parte reviste capital importancia por la relevancia de esta figura—la bestia—en la antigüedad y su papel protagónico en el presente y futuro.
Muchas son las interpretaciones que rodean este símbolo; algunas exégesis lo materializan; incluso su número 666 afirman que es literal y es así impreso en la frente y en las manos del hombre etc.
¿A quién representa la bestia?
Pero, ¿A quién realmente representa esta figura? Hemos expuesto en otros artículos que bestia es igual a imperio. “Y cuatro bestias grandes—Babilonia, Medos Persas, Grecia y Roma—diferentes la una de la otra, subían del mar”. Daniel 7:3. El mar representa pueblos, muchedumbres y lenguas. Revelación 17:15; Isaías 57:20.
De los cuatro imperios citados arriba, haremos énfasis en el cuarto reino, es decir, Roma—la cuarta bestia—que es el punto en estudio.
Roma gobernó al mundo en el periodo del año 27 A.C. al año 476 D.C. “El poder absoluto de Roma, capital del imperio, se fue debilitando con el tiempo. La única prioridad de Roma—en la posteridad de su dominio—fue la defensa de las fronteras del imperio de los continuos ataques de los pueblos bárbaros. La consecuencia de estas guerras fue el encarecimiento del mantenimiento del ejército y el alto grado de endeudamiento para mantenerlo, lo que llevó al empobrecimiento de la población y a la pérdida de su identidad. En el año 476 D.C. tiene lugar la caída del imperio romano de occidente en manos del ejército bárbaro”. Fuente: Historia de Roma.
Así, terminaba aquel gran imperio que disfrutó de prestigio poder y gloria a nivel universal. Sin embargo, de sus cenizas se levantarían 10 reyes.
“Y los diez cuernos significan que de aquel reino—el imperio romano caído—se establecieron 10 reyes; y tras ellos se instituye otro, el cual sería mayor que los primeros, y a tres reyes derribará”
Daniel 7:24
La imagen de la bestia
Y es que como explica el verso 3 de Revelación, capítulo 13. “Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida fue sanada”, por tanto, la profecía seguiría su curso en la aparición del cuerno pequeño que restablecería el poder de Roma en el rango eclesiástico.
“Estando yo contemplando los cuernos, he aquí que otro cuerno pequeño subía entre ellos y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí, este cuerno tenía ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas”. Daniel 7:8. Preguntamos: ¿quién era el personaje que sería superior a los 10 reyes y que derribaría a tres de ellos?
“A no tener un gobierno político en el occidente, rápidamente la iglesia católica adquirió influencia y poder, y pronto estableció un imperio eclesiástico que en muchos aspectos tomó el lugar del antiguo imperio. Los obispos vinieron hacer oficiales imperiales para ciertos asuntos de carácter temporal. La iglesia de Roma sobrevivió el colapso del imperio, y parece que esto fue el alivio de su moribunda condición, porque esto la capacitó para restablecer el antiguo imperio a una escala mayor, bajo el nombre de “El Santo Imperio Romano”. Fuente: Antigua historia de Myers, 1904, pp. 546, 457 y 582.
El cuerno pequeño de Daniel 7
El historiador H.G. Wells, en su bosquejo histórico página 555 identifica al personaje que lidera este nuevo imperio. “Con la caída final del imperio de occidente, él (obispo de Roma) asumió el antiguo título de Pontifex Máximus, que habían ostentado los emperadores, y así vino hacer el supremo sacerdote—el Papado— sacrificial de la tradición romana”.
En el mismo contexto, las crónicas exponen que, “desde que la capital del imperio de oriente fue trasladado a Constantinopla y lo que quedaba del imperio de occidente, fue llevado a Rábana. Roma perdió su poder quedando como única autoridad la del Papa que consolidaría su poder con la ayuda de los Lombardos y de Carlo Magno”. Fuente: el Papado en Roma. Definitivamente esta persona representa al cuerno pequeño que narra Daniel en el capítulo 7 y versículo 8; el mismo que eliminó a las tres potencias—Herulos, Ostrogodos y Vándolos—por no comulgar con su dogma impuesto.
La bestia que sube de la tierra
Esta fue la reencarnación con mucho poder del antiguo imperio romano convirtiéndose en su imagen, “después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada y vivió”.
Revelación 13:11, 12 y 14. Las partes explicadas por Juan denotan la exigencia de hacer una copia o imagen idéntica al imperio romano, a manera que la parte dominadora coexistiera con el Estado. Por eso el versículo 11 de Revelación 13, describe una bestia con dos cuernos, es decir la unión del poder civil y el eclesiástico, y este método perdura hasta hoy día.
La marca en la mano derecha o en la frente
Insistimos este sistema religioso se forma de las cenizas del imperio romano destruido por las tribus bárbaras en el año 476 D.C. y ha cobrado mayor fuerza y dominio a través de la religión católica romana, seduciendo a la humanidad a acoplarse a un modelo de enseñanzas de idolatría.
“Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo al que no la adorase. Y hacía que a todos pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666”. Revelación 13:15-18.
El quinto sello y la persecución
“Y se le permitió infundir aliento—vigor, impulso, audacia, etc—a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo aquel que no la adorase”. Si bien es cierto que esta profecía se cumplió en contra los santos del Altísimo en la edad media, tiempo en que se emitió un decreto ley eclesiástico del clero romano con el apoyo del Estado; de la prohibición de no trabajar los días domingos, etc.
Este evento se desarrollará nuevamente con los escogidos del Señor, una vez que se aperture el quinto sello apocalíptico. “Cuando abrió el quinto sello vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor Santo y verdadero no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.” Revelación 6:9-11.
Como antaño, habrá restricciones para comprar, vender, obtener empleo, persecución, exilio, muerte, a aquel que no se acople a las enseñanzas de la iglesia tradicional—le invitamos a leer los artículos, uno, dos y tres de la Ira de Satanás y la Persecución que se Avecina, en nuestra página web—.
¿En qué consiste la marca de la bestia?
Una interrogante, por demás interesante es, ¿en qué consiste la marca de la bestia escrita en la frente o en la mano derecha? Y esta otra, ¿por qué en la frente? Porque en ese lugar precisamente se ubica la mente, la voluntad, los sentimientos, deseos, etc. Y en la mano porque ésta ejecuta la acción. Los servidores del Altísimo que guardan celosamente los mandamientos de la ley moral, los retienen en su mente.
“Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios Y ellos me serán a mí por pueblo”
Hebreos 8:10 y 11

La observación de dichos mandamientos es absolutamente voluntaria, donde priva el deseo de cultivarlos y mejor aún practicarlos. Por ejemplo, cuando se guarda el sábado —Cuarto Mandamiento— cómo día del Señor, ese mandato está impreso en la mente del siervo del Altísimo, y por ende su mano no tiene ninguna actividad laboral en ese día.
Otro punto de la ley moral expresa: “No Hurtaras”; —Octavo Mandamiento— en la mente del siervo de Dios yace este impedimento, por lo cual su mano no lleva a efecto la acción. La marca de la bestia que explica Juan no es literal.
Los mandamientos de Dios y la marca de la bestia
A la inversa, el individuo que no observa la ley de Dios llevará a cabo este hecho y otros como violar el Sexto Mandamiento que dice: “No Matarás”, y por tales acciones hay muchas familias enlutadas en el mundo y nuestro país lamentablemente no escapa de estos hechos sangrientos.
El Segundo Mandamiento del santo decálogo expone: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás”. Éxodo 20:4 y 5. Esta práctica yace en la mente del hombre y en la mano la acción de servir. Se explica así que cuando observamos los mandamientos de Dios evitamos que la señal de la bestia sea impresa en nosotros; no hay cabida para ello.
Una señal simbólica, no material
Ahora bien, ¿cuáles son las acciones que manifiestan todos los que tienen la marca de la bestia? En artículos anteriores hemos apuntado dos cosas importantes. Primero: que la marca de la bestia en la frente o en la mano, no es material; sino una señal simbólica.
Segundo: que dicho distintivo no es nuevo; la humanidad practicante de la idolatría la ha observado desde sus albores. Para ilustrar esta parte veamos el siguiente relato.
La señal en la frente según Ezequiel 9
“Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y que cada uno traía en su mano un instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados se pararon junto al altar de bronce. Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, y le dijo Jehová: pasa por medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.
Y a los otros dijo, oyéndolo yo: pasad por la ciudad en pos de ella y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes, y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis, y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo y les dijo: contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; y salid. Y salieron y mataron en la ciudad. Y he aquí el varón vestido de lino, que tenía el tintero a su cintura, respondió una palabra diciendo: he hecho conforme a todo lo que me mandaste”. Ezequiel 9:1-7 y 11.
La idolatría, causa del furor de Jehová
¿Por qué se desencadenó en extremo el furor de Jehová sobre parte de la población israelita? Y ¿cómo Jehová protegió del castigo a la otra parte del pueblo mandando a poner una señal en sus frentes? ¿En qué pecado incurrió Israel para que el Señor los privara de la existencia? Veamos los antecedentes.
El capítulo 8 de Ezequiel relata las causas que provocaron repulsión a Jehová.
“Y me dijo luego: entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. Entré, pues, y miré: y he aquí: toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jazanías hijo de Sofán en medio de ellos, cada uno con su incensario de incienso. Y me dijo: hijo de hombre: ¿Has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré”. Ezequiel 8:9, 10, 11, 12, y 18.

¿Cuál fue la causa de su enojo? Es obvio: la idolatría. Apreciamos también en el versículo 4 de Ezequiel capítulo 9, el blindaje que Jehová otorgó a sus siervos que en sus mentes tenían la estricta observancia de su santa ley; mandando a poner una señal en sus frentes. Eran servidores de Jehová que lamentaban la actitud del resto del pueblo judío.
La marca de la bestia y la idolatría
Ahora bien, ¿qué relación tiene este evento con todos aquellos que tienen la marca de la bestia? Mucho. Por cuanto han sido seducidos por el clero romano a abrazar la idolatría en sus diferentes manifestaciones.
Un referente innegable de paganismo se acentúa en las fiestas de fin de año en que el mundo gentil hace gala de derroche de politeísmo; abominación es al Dios Omnipotente.
Por lo que el tercer ángel advierte a la humanidad a abandonar esta práctica herética, o a sufrir las consecuencias: “y el tercer ángel los siguió diciendo a gran voz: si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, el también beberá el vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en su cáliz de su ira. Y será atormentado con fuego y azufre—la muerte segunda—delante de los santos ángeles y del cordero. Y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre”. Revelación 14:9-11.
¡Advertencia a la Iglesia de Dios!
“No imiten la conducta ni las costumbres de este mundo; sean personas nuevas, diferentes, de novedosa frescura en cuanto a conducta y pensamiento. Así aprenderán por experiencia la satisfacción que se disfruta al seguir al Señor”
Romanos 12:2. Versión Al Día
El microbio de esta actividad ha penetrado a algunos miembros de la iglesia y se han acomodado a estas celebraciones siguiendo la corriente de este mundo. Así, degustan por ejemplo, las viandas que preparan en estas actividades cuyo sello es la idolatría.
No olvidemos que como iglesia de Dios hemos sido injertados a las primicias santas. “Si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre— árbol de tronco corto grueso y torcido—has sido ingerido en lugar de ellas— parte del pueblo judío que cayó en incredulidad—y has sido participante de la raíz y de la rica savia del olivo. Pues si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará”. Romanos 11:16, 17 y 21. Como expusimos, Dios en la antigüedad no perdonó los agravios en su contra por parte de Israel y recibió un implacable castigo, por tanto: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado”. Romanos 11:17 y 18.
Exhortamiento para el servidor de Dios que vive en santidad. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo presto, retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”. Revelación 3:10 y 11.
CONTINUARÁ…
Preguntas frecuentes
¿Qué representa la bestia en la profecía bíblica?
El estudio explica que en la profecía una bestia equivale a un imperio. Las cuatro bestias de Daniel 7:3 son Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, y el estudio se centra en la cuarta, Roma, y en el poder que surgió tras su caída en el año 476 d. C.
¿La marca de la bestia es literal?
No. Según el estudio, la marca en la frente o en la mano no es material sino una señal simbólica: la frente representa la mente y la voluntad, y la mano la acción que se ejecuta (Apocalipsis 13:16).
¿Cómo se evita recibir la marca de la bestia?
El estudio enseña que quien guarda los mandamientos de Dios los lleva escritos en su mente y en su corazón (Hebreos 8:10), y así su mano no ejecuta lo contrario. Al observar la ley de Dios no hay cabida para la señal de la bestia.
¿Qué relación tiene Ezequiel 9 con la marca de la bestia?
En Ezequiel 9 Jehová mandó poner una señal en la frente de quienes gemían por las abominaciones de Jerusalén, y los protegió del castigo por la idolatría. El estudio muestra que la señal en la frente no es nueva y que está ligada a la adoración.
¿Qué advierte el tercer ángel de Apocalipsis 14?
Que quien adore a la bestia y a su imagen y reciba su marca beberá del vino de la ira de Dios (Apocalipsis 14:9-11). El estudio exhorta a la iglesia a no imitar las costumbres del mundo (Romanos 12:2).
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