“La nacionalidad, la raza, la educación y la posición social, carecen de importancia en esta vida. Lo que importa es si la persona tiene a Jesucristo, pues Cristo está al alcance de todos”
Colosenses 3:11 Por Enrique Gordillo Mazariegos.
En este artículo trataremos dos trastornos “ideológicos” de nuestras sociedades, cuya práctica de desigualdad se ha manifestado desde el tiempo de la colonia en que por ejemplo, en América, los españoles “clasificaron” a las personas de color, como: mulatos, mestizos, zombos, y negros; es más, los españoles una vez que conquistan Guatemala, narra la historia que pensaron que arribaban a las indias-India está ubicada al sur de Asia- y de ahí el calificativo de “indios” a nuestros aborígenes.
La Definición del Racismo y sus Antecedentes Históricos
¿Cómo define el diccionario la palabra racismo? “Ideología que defiende la superioridad de una raza frente a los demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del resto dentro de una comunidad o un país”. O sea, como explica su definición es necesario que determinada raza que se considera “inferior” permanezca segregada o separada del resto.
Si observamos la definición del diccionario inicialmente emplea el vocablo ideología, es decir, “es el conjunto de ideas que caracterizan a una persona, colectividad o movimiento cultural”. O, con otras palabras, el racismo es una cultura formada por las ideas que se tiene de determinado grupo o persona individual. Lamentablemente al racismo se le une un componente más: el prejuicio: “opinión preconcebida, generalmente negativa, hacia algo o alguien”. Es decir, idear o maquinar una acción negativa, en el caso que nos ocupa, directa hacia personas de color, indígenas, y más.
No obstante, “que en el año 1,965 la Organización de las Naciones Unidas adoptó la convención internacional sobre la eliminación del racismo, y estableció el 21 de Marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial”. ¿Ayudó este convenio a reducir la fobia contra las personas de color? Este acuerdo se determinó atendiendo los antecedentes históricos que han afectado tanto a las personas de color e indígenas. Veamos brevemente un antecedente que dañó la dignidad de las personas descritas.
“Limpieza de sangre”
“En el siglo XIV el sistema español hizo una clasificación racial de las personas a través de la limpieza de sangre. Se estableció que las personas blancas estaban en la cima y las personas negras en la base. La pureza o impureza de la sangre se estableció según su raza o su cruce racial”. Wikipedia.
La Verdad Bíblica: Una Sola Sangre y la Igualdad en Dios
¿Aprueba la palabra de Dios esta parte?
“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, pues habitan sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”
Hechos 17:26
La parte remarcada es indiscutible; todos los seres humanos estamos hechos de una sola sangre. No existe sangre “azul” o sangre “negra”, o como expone la versión Al Día: “De un solo hombre,-Adán-Dios creó la humanidad”. Todo el género humano somos un todo e indivisibles; blancos, negros, indígenas, etc, procedemos o somos hechura de la figura de Adán el primer hombre, que Dios estableció como modelo. Es más, a todos Dios “les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación”. ¿Qué significa la palabra prefijar? “Determinar o fijar con anticipación las condiciones generales o los detalles de una acción futura”. Es decir, Dios ha establecido un límite de vida para todos los hombres, de cualquier raza o de cualquier color; Dios no hace acepciones.
Veamos este otro enunciado:
“El rico y el pobre son iguales ante el Señor que los hizo a ambos”
Proverbios 22:2
La diferencia entre estas dos personas es el dinero que posee el rico; pero en esencia humana son iguales. Entonces, ¿en dónde estriba la diferencia marcada que ha hecho el hombre con su par? Una de las diferencias es la discriminación. El hombre la ha establecido como barrera contra sus semejantes. La discriminación: o sea, exclusión, contra la pobreza, identidad de género, color, discapacidad, condición académica entre otros. Racismo y discriminación, son actitudes letales de determinados sectores de nuestras sociedades, hacia distintos grupos, con dedicatoria a personas de color y aborígenes. La segregación y la exclusión son actos perniciosos, cuyas prácticas se remontan hasta los tiempos de la colonia en que las personas por el color de su piel, eran vendidas al mejor postor para que realizaran trabajos humillantes. ¡Eran esclavos! A tal punto que los señores feudales convirtieron estas atrocidades contra la dignidad humana en una cultura de vida “institucionalizada”. Las crónicas narran que las familias de color e indígenas y sus descendencias al nacer eran por “ley” propiedad de las clases “altas” de ese tiempo. Sin embargo, la emancipación de la esclavitud a la libertad la hizo realidad Abraham Linconl presidente de los Estados Unidos, el 10 de enero de 1,863.
Reza así parte del acuerdo: “Abraham Lincoln en su calidad de presidente de Estados Unidos firma la Proclamación de la Emancipación, mediante el cual se ordenaba la liberación de todos los esclavos en los Estados Confederados y dotaba a todos, sin distinción de raza, los mismos derechos y privilegios bajo la ley. El acto cerraba uno de los capítulos de la historia de Estados Unidos, que pone fin a la utilización de otros seres humanos como propiedad personal, su sometimiento al trabajo forzado y su privación de libertad”. Fuente: Emancipación de los esclavos en Estados Unidos.
¿Acaso con esta proclama de libertad se cerraba la esclavitud y la discriminación? Este virus peor que la covid-19, se ha propagado a casi todo el planeta y en pleno siglo 21 como antaño, es una cultura enraizada, hasta provocar hechos sangrientos. En estas circunstancias Dios llama a la igualdad. “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles”. Romanos 3:29. “Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez. Sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra suple la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad”. 2da Corintios 8:13 y 14. Imaginemos que todo el género humano entendiera que es solo un organismo que buscara el bien del otro antes que el propio, que hubiese igualdad de oportunidades para todos, igualdad ante la ley, igualdad en dignidad y derechos etc, dichas acciones estarían relacionadas con la justicia que tanto anhelamos.
Dios, nuestro Padre Celestial, no discrimina a nadie.
“Así demostrarán que actúan como su Padre Dios, que está en el cielo. El es quien hace que salga el sol sobre los buenos y sobre los malos. El es quien manda la lluvia para el bien de los que le obedecen y de los que no le obedecen”
Mateo 5:45
Dios y los Derechos Humanos
¿Qué son los derechos humanos? “La carta de los derechos humanos, declara: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y consciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Esta declaración apunta a todos los sectores de la sociedad no importando su color, cultura, raza, idioma, religión, condición social.
El Señor Jesucristo define los derechos humanos en el siguiente enunciado:
“Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti”
Mateo 7:12
Al Día. El Maestro hace alusión directa a la práctica de la regla de oro, cuyo significado se explica en la cita de Mateo.
Wikipedia, define así: “un principio moral general que dice: trata a tus semejantes igual como quieres ser tratado. Está considerada la base esencial para el concepto de los derechos humanos”. En efecto, entre los derechos humanos que posee la persona desde su nacimiento destaca la vida. “No Matarás”. Éxodo 20:14, es un mandamiento establecido por Dios; no hay derecho de privar de la existencia a ninguna persona. Un derecho inalienable en la vida del hombre es la justicia que con frecuencia se le niega. “Para privar de justicia a los necesitados, para robar sus derechos a los pobres de mi pueblo…”. Isaías 10:2. ¿Cómo se les roba el derecho a las personas de escasos recursos? “Ustedes que hacen esclavos de los pobres, comprándolos por su deuda de una moneda de plata o un par de zapatos”. Amós 8:6. Al Día. Roban sus derechos cuando se les explota; se les niega un salario justo, o se les extorsiona. “También le preguntaron unos soldados, diciendo: y nosotros ¿qué haremos? Y les dijo: no hagáis extorsión a nadie”. Lucas 3:14. Las extorsiones no solo provienen de grupos al margen de la ley, sino de personas o patrones sobre la parte indefensa. Veamos una definición sobre extorsión: “Presión que mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarlo a obrar en determinado sentido”. De acuerdo a este enunciado es extorsión cuando los trabajadores ven violentados sus derechos una vez por ejemplo, firman por presión documentos en que aparentemente ya están canceladas horas extras después de una agobiante labor; o forzarlos a firmar recibos de pago de salario mínimo, cuando el monto es inferior, etc. Como explica Wikipedia: “Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti. Es un principio fundamental que conlleva el respeto y consideración de los derechos del otro”. Como está escrito:
“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que honra, honra; en esta sentencia se resume: amarás a tu prójimo como a ti mismo”
Romanos 13:8 y 9
¿Dónde se Origina la Discriminación y el Rol de la Familia?
¿Por qué el racismo y la discriminación?
Retomando la esencia de esta exposición, preguntémonos: ¿donde se originan estos gérmenes de maldad? En casi todos los países del orbe, las constituciones expresan prohibiciones contra el racismo y discriminación en todas sus formas. No obstante a ello, ¿se cumplen estas restricciones? Por lo que contemplamos en la realidad deducimos que estas prohibiciones contenidas en los estatutos, son letra muerta. Insistimos, ¿en donde se origina el racismo y la discriminación? ¡En el hogar! Veamos esta nota: “Los padres generan estereotipos y prejuicios sociales en casa y los niños lo perciben como “normales” o “naturales”. Sin embargo, cuando se alcanza niveles altos de injusticia e impunidad, como asesinatos o genocidios, nos preguntamos: ¿de donde viene semejante atrocidad? La reacción más sencilla es culpar a las instituciones o a los medios de comunicación. Sin embargo, pocas veces nos damos cuenta de que en casa se originan tales aberraciones”. Fuente: La discriminación y racismo empieza en casa. O sea, los estatutos dictaminados por las naciones no se cumplen por sí solos; son las sociedades del mundo que deben honrar esos preceptos haciéndolos cumplir con sus acciones.
Los padres, como explica la nota, utilizan un lenguaje saturado de prejuicios y estereotipos en sus hijos; de allí, la práctica de segregación o separación de una persona de color o indígena entre otros, a partir de las ideas. “Cultura” que llevarán en la vida-si no existe un cambio racional- y la trasladarán a la siguiente generación, haciendo irrompible ese circulo vicioso. El desencadenante de lo expuesto arriba se produce cuando los padres estigmatizan-delante de los hijos- a determinadas personas por sus rasgos y origen; descalificándolos de la sociedad con palabras peyorativas, es decir, expresiones de desprecio, despectivas e irrespeto hacia la dignidad del otro. Dicha afrenta marca de por vida a personas de color e indígenas, aumentando así el odio irracional e injustificado en la mente de los hijos. Por la pandemia actual, las estadísticas dan cuenta que en Estados Unidos el número de fallecidos de personas negras, supera al resto justificando sus acciones inhumanas con el criterio que “los negros son más débiles”, cuando se sabe que es por discriminación. ¿Hasta cuando terminará esto? Para concluir este bloque los padres de familia en casa deben inculcar a los niños el concepto de igualdad entre el género humano. Amarse y respetarse unos a otros, no importando el color o etnia para vivir pacíficamente en sociedad. Dios nos hizo personas sociables, por ende a lo largo de nuestra existencia interactuamos con distintas personas, distintos credos, posición económica y más. Cimentar una sociedad unida libre de prejuicios, estigmas, para ser un solo organismo.
Veamos el concepto de igualdad en el género humano establecido por la palabra de Dios
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”
Gálatas 3:28
Xenofobia, el Holocausto y el Llamado a la Cordura Cristiana
¿Qué es Xenofobia? “Como xenofobia se denomina el rechazo, el odio o la hostilidad hacia los extranjeros”. Diccionario Larousse. Cuando hablamos de xenofobia, no podemos evitar las imágenes terribles que sufrió el pueblo judío en manos de alemanes en 1,939-1,943 en el cual Adolfo Hittler había planeado el exterminio total del pueblo semita.
¿Cuál fue la principal causa de pensar en el total aniquilamiento de ese pueblo? Por considerarlo una raza inferior, a la que pregonaba Hittler a una raza “aria” propia de los alemanes. En principio el pueblo judío fue segregado, es decir, separado de los demás y ubicados en guetos. Además les fue negado todos los servicios incluyendo los esenciales-discriminación-. Según la historia dos de cada tres judíos europeos sufrieron captura y enviados a los campos de concentración por sus aniquiladores.
Finalmente, se produjo el genocidio-por ser de otra raza, cultura, etc- seis millones de judíos de los once que estaban diseminados en Europa sufrieron muerte atroz. A dicha matanza se le denomina holocausto-persecución y asesinato sistemático, burocráticamente organizado y auspiciado por parte del régimen nazi y sus colaboradores-. Cuando la persona es racista, discriminadora, xenófoba y más, pierde la cordura.
“El que carece de cordura, menosprecia al prójimo”
Proverbios 11:12 NTV
o sea, raya en la locura. A la inversa, “la cordura del hombre detiene su furor”. Proverbios 19:11. Esta acción tipifica a la persona juiciosa que encausa sus emociones en una forma ordenada hacia los demás.
Los psicoanalistas destacan que las personas que desprecian y excluyen a sus pares padecen de alexitimia: “Es la incapacidad de expresar los sentimientos. Es un trastorno mental alimentado por información desde la infancia”. Con otras palabras, el individuo en cuestión, sus padres lo formaron de una manera equivocada sobre el trato a los demás; dichos estímulos yacen en el umbral de su inconciencia, y de ahí el rechazo a determinados grupos o sectores.
Por eso, insistimos, el llamado a los matrimonios jóvenes para que acepten el gran desafío de aleccionar a los niños desde temprana edad los principios y valores, en cuyas cualidades están contenidos el respeto e igualdad ante todos los demás. Sólo así pondremos las bases de una nueva generación incluyente y pacífica.
“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”
Mateo 5:9
Preguntas frecuentes
¿Qué enseña la Biblia respecto a las diferencias de raza o nacionalidad?
Según Colosenses 3:11 y Gálatas 3:28, la nacionalidad, la raza y la posición social carecen de importancia para Dios, pues todos los seres humanos forman una unidad en Cristo Jesús.
¿Existe fundamento bíblico para decir que hay diferentes razas de personas?
No. En Hechos 17:26 se establece que Dios hizo de una sola sangre a todo el linaje humano para habitar sobre la faz de la tierra, descendiendo todos del mismo origen en Adán.
¿Cómo se relacionan los derechos humanos con las enseñanzas de Jesucristo?
El Señor Jesús resumió los derechos humanos y el trato al prójimo en la Regla de Oro: "Haz a otros lo que quieres que te hagan a ti" (Mateo 7:12), mandamiento que exige justicia, amor y respeto inalienable por la vida.
¿Dónde se originan principalmente los prejuicios y el racismo según el estudio?
Se originan en el seno del hogar, cuando los padres transmiten a sus hijos palabras despectivas, estereotipos o actitudes de segregación que luego se reproducen en la sociedad.
¿Qué es la xenofobia y qué consecuencia espiritual o psicológica señala el autor?
La xenofobia es el odio o rechazo hacia los extranjeros. El estudio señala que quien menosprecia a su prójimo carece de cordura (Proverbios 11:12) y a menudo manifiesta una incapacidad para encauzar sus emociones con empatía y respeto.
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