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¿Profetas y Profetisas en la Dispensación Evangélica?

“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación; porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo”.

2da Pedro 1:20 y 21

Es muy frecuente hoy día en el ámbito religioso, escuchar y ver personajes de ambos sexos adoptar el papel de profetas y profetisas en plena era del evangelio.

¿Es imprescindible que hayan nuevos videntes ¿porque la palabra de Dios no alcanzó a completar las profecías para los tiempos del fin? ¿Qué explica la palabra de Dios respecto de este punto en la era de la gracia de la existencia o no de profetas y profetisas?

Invocando el Santo Espíritu de Dios, intentaremos explicar esta parte doctrinal a través del riguroso escrutinio bíblico.

Como premisa las Santas Escrituras enseñan que con relación al estudio en análisis, todo lo relativo a profecías, ¿se completó?

El evangelio del médico Lucas revela que : ―Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, o excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido‖. Lucas 1:1-4.

Las partes resaltadas de la narración de Lucas son de alto valor probatorio. Realza la historia que muchos pusieron en orden de los hechos que se registraron en ella.

Hubo testigos oculares de los eventos ocurridos y lo declararon a través de la palabra. Lucas, con diligencia investiga estos acontecimientos desde su origen, y los traslada a Teófilo para su conocimiento.

El papel investigativo de Lucas debe ser también para los servidores del Señor en esta dispensación evangélica; indagar con presteza o dedicación los hechos ocurridos en el canon divino e interpretarlo con certeza y transmitirlo.

La Revelación Completa en Jesucristo y el Fin de la Función Profética Antigua

El libro a los Hebreos claramente expone que la función o papel de los profetas termina en esta era del evangelio. ―Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo habló a los padres por los profetas‖. Hebreos 1:1. Por favor fije su atención en el versículo 3. ―Pero en estos últimos tiempos—hoy en día—nos ha hablado a través de su Hijo‖. Esta es la promesa que concedió a su iglesia antes de subir al tercer cielo. ―Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén‖. Mateo 28:20. Esta declaración no admite ninguna discusión por la claridad en que se revela. En este tiempo ya no vienen los ángeles a la tierra a comunicar los planes del Señor a sus servidores, como ocurrió en la antigüedad. Génesis 19.

Los profetas que Jehová eligió en la antigüedad para lidiar con la rebeldía de Israel concluyeron su papel y han dejado sus escritos para la posteridad; es decir, que todo está escrito en los 66 libros de las Santas Escrituras. Para ampliar esta parte veamos lo que revela el capítulo 16 del evangelista Lucas relativo a la parábola del rico y lázaro. No pretendemos explicar el significado de todas las figuras que contiene esta enseñanza por no ser el punto en estudio. Sin embargo, parafrasearemos parte de la parábola hasta conseguir llegar a la parte medular del tema que estamos tratando. Definitivamente esta parábola no es literal. Se trata de dos figuras representativas de dos grandes pueblos; el rico simboliza a Israel, ―que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas‖. Romanos 9:4. ¿Qué le faltaba a Israel? Lo poseía todo; rico en todos los órdenes como ningún otro pueblo de la tierra. El versículo 20 habla de un mendigo llamado Lázaro; lleno de llagas –las llagas representan el pecado, Isaías 1:6—. Y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico, --versículo 21—. ¿Cuáles migajas? Relata el libro de Marcos, de una mujer griega que rogaba al Maestro que expulsara fuera de su hija un demonio que la atormentaba. Sin embargo, Jesús la increpa y dijo: ―No es bueno dar el pan de los hijos a los perrillos. Pero ella respondió: Si Señor, pero aún los perrillos comen de la mesa las migajas de los hijos‖. Marcos 7:25-28 El pan que refiere el Maestro es la enseñanza o doctrina personificada en el Hijo de Dios que vino a darnos vida, Juan 6:3235.

El mendigo o Lázaro es el pueblo gentil que obtiene su salvación una vez que reconoce que es pecador y busca con afán su salvación a través de Jesucristo. Dicho relato está contenido en la parábola del hijo pródigo expuesto en el libro de Lucas 15.

Israel hizo lo propio rechazando al hijo de Dios por aferrarse a las obras de la ley de Moisés. Romanos 9:31 y 32.

El versículo 23 del libro de Lucas narra que fallece el rico y estando en sufrimiento pide a Abraham que testifique a sus cinco hermanos—versículo 28—a manera que no vayan a ese lugar de tormento. ¿Quién no sabe el calvario o sufrimiento que padece actualmente el pueblo judío? Las naciones palestinas, buscan raerlo de la tierra. Con la asistencia del Señor, atendiendo el pacto hecho a Abraham, los ha defendido. No obstante a ello, el suplicio es de continuo. Por eso, su ruego es extensivo a sus cinco hermanos; es decir, a todos los judíos que habitan en los cinco continentes de la tierra para que se les testifique o declare la fe de Jesucristo para que vivan reposadamente.

Y en esta parte es donde está centrado el punto de nuestra exposición. Atendiendo la petición del ―rico‖ que es atormentado; pide velar por sus hermanos ubicados en este planeta, Abraham responde: ―A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos‖. La versión Al Día declara: ―Pero Abraham le respondió: en las Escrituras se les advierte repetidas veces el mortal peligro que corren tus hermanos y pueden leerlo cuantas veces quieran‖, en efecto, en las páginas sagradas están impresas las promesas, la redención del pueblo judío y del género humano. Así, en esta dispensación evangélica ya no existen profetas ni profetizas, ni revelaciones, etc.

Los que escriben, predican, etc, deben asistirse del Espíritu Santo, para investigar con diligencia todas las cosas desde su origen --como expone Lucas—, para trasladarlas al pueblo de Dios y a la generalidad.

El Significado de Profetizar y la Profecía de Joel en el Nuevo Testamento

No obstante, a estas declaraciones bíblicas, alguien preguntará: ¿Cómo se explica lo expuesto por el profeta Joel; capítulo 2 y verso 29;1ra de Corintios 11:5? Lo que declara el vidente. ―Y después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones‖. Joel 2:28. La mayoría de los guías espirituales rara vez examinan el viejo testamento y afirman a sus seguidores que éste ya no tiene vigencia en la era del evangelio; sin embargo, cuando les conviene ―adoptar‖ alguna enseñanza --como la de profetas y profetizas— sus intereses se ven cumplidos. Lo anunciado por Joel tuvo su cumplimiento en el día de Pentecostés, una vez que desciende el Espíritu Santo y llena de su poder y gloria a aquel lugar donde permanecían los apóstoles y el pueblo judío. Hechos 2:16 y 17.

Y es que en la modalidad del evangelio, la palabra profetizar se traduce en evangelizar.

Veamos algunos ejemplos:

El libro de Revelación expone: ―Y el me dijo: es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes‖. Apocalipsis 10:11. No obstante, a esta declaración la versión TLA expone: ―Entonces me dijeron: tienes que anunciar los planes de Dios a la gente de muchos países, idiomas y reyes‖. Lo expuesto por el profeta, nos trae a la mente la declaración en el mismo libro de Apocalipsis. ―Oí una voz que desde el cielo me decía: escribe: bienaventurado de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos sigue‖. Revelación 14:13. La Biblia de las Américas traduce: ―Para que descansen de sus trabajos, porque sus obras van con ellos‖. ¿Cuáles obras? Es el movimiento evangelistico que desarrollaron en vida, éste sigue en el reino milenial. ―!Voz de tus atalayas!—los anunciantes—alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sión‖. Isaías 52:8. Jesucristo será el que encabece la evangelización en el milenio—versículo 15—.

―Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza…‖. 1ra Corintios 11:5. ¿Mujer que profetiza? La versión TLA declara: ―Igualmente, toda mujer que ora o comunica mensajes divinos con la cabeza descubierta…‖ Lo que esta versión explica es que toda mujer que anuncia las Buenas Nuevas a los demás, debe cubrir su cabeza con un velo por causa de los ángeles—versículo 10—. Lo importante de esta traducción resalta que profetizar es igual a evangelizar en la era del evangelio. Otra versión traduce: ―Y si la mujer ora a Dios, o habla en su nombre…‖. O sea que la mujer está facultada para comunicar el evangelio del reino atendiendo la señal sobre su cabeza.

Un evento que ilustra esta parte la encontramos en el libro de los Hechos.

―Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesaréa; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: esto dice el Espíritu Santo: así atarán los judíos en Jerusalén, al varón de quien es este cinto, y lo entregarán en manos de gentiles‖. Hechos 21:8-11. De esta breve narración que escribe Lucas, preguntémonos: si las doncellas,--hijas de Felipe—eran profetisas, ¿por qué no le anunciaron a Pablo que iba a morir? ¿Por qué fue precisamente el profeta Agabo el que anunció la muerte de Pablo? Era el cumplimiento de lo expresado por el profeta Joel. ―Más esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: y será en los postreros días—en este tiempo precisamente—derramaré mi Espíritu sobre toda carne, vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán‖—evangelizarán— Hechos 2:16 y 17. Joel 2:28. Se entiende que las cuatro muchachas o señoritas el papel que ostentaban era el de anunciar o predicar el evangelio, como lo hacen actualmente nuestros jóvenes. Leamos con suma atención lo que declara sobre este punto, la versión TLA. ―Cuando esto haya pasado, les daré a todos mi Espíritu; hombres y mujeres hablarán de parte mía‖. Y es que como plantea el apóstol Lucas que todos los eventos proféticos han quedado registrados en las Santas Escrituras, algunos se han cumplido y otros que se desarrollarán a futuro; remarca esto mismo el libro de los Hechos. ―A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. Hechos 3:21.

Esta parte explica la restauración de todas las cosas; ¿Qué cosas? ¿Y hasta cuándo? Para mejor comprensión leamos esta parte en al versión TLA. ―Por ahora, Jesús tiene que quedarse en el cielo, hasta que Dios, vuelva hacer todas las cosas nuevas, anunciado por sus profetas desde la antigüedad‖. ¿Qué profeta antiguo anunció cosas nuevas, que están por suceder? ―Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento‖. Isaías 65:17. Y este maravilloso evento, ¿hasta cuando va ocurrir? Hasta que venga el Hijo de Dios a restaurar todas las cosas. Y este mismo acontecimiento vio Juan en el capítulo 21 y el versículo 1 de Revelación. Insistimos, en la actualidad no hay nada nuevo que profetizar; todas las profecías de principio a fin están registradas en las Santas Escrituras. Por eso, el Señor es enfático: ―Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan‖. Mateo 11:13.

Quisimos dejar esta parte para su análisis final. ―La ley y los profetas llegan hasta Juan…‖. Versión Latinoamérica.

El Ministerio de Juan el Bautista y el Apóstol Juan como Videntes de Dios

Las versiones leídas confirman que el papel de los videntes de Dios culmina hasta Juan. La inmensa mayoría de teólogos y estudiosos de la palabra de Dios, afirman que con Juan concluyen las profecías; y casi todos dan por sentado que el Maestro se refiere a Juan el Bautista y para reforzar esta tesis citan el libro de Lucas que declara: ―Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista‖. La palabra mayor tiene varias acepciones, como: principal, sumo, superior, precursor, etc; atributos que el Maestro otorga a Juan el Bautista. Entre las características que Jesús da a Juan resalta el de precursor—iniciador, pionero, etc—. En efecto, Malaquías había profetizado que Juan el Bautista organizaría todo el protocolo para que el hijo de Dios comenzara su ministerio. ―He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor—Jesucristo—a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos‖. Malaquías 3:1; Isaías 40:3. Esta profecía se reflejó una vez que Juan el Bautista hace suya esta comisión. ―Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto. Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías‖. Juan 1:23. Incluso Juan, tuvo el gran privilegio de bautizar al Hijo de Dios. ―Entonces Jesús vino a Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él‖. Mateo 3:13. No obstante, la cualidad que Jesús concede a Juan el Bautista, concluye diciendo: ―Pero el más pequeño en el reino de

Dios es mayor que él‖. Lucas 7:28 última parte. ¿El más pequeño? La versión NTV explica: ―Les digo que todos los hombres que han vivido, nadie es superior a Juan; sin embargo, hasta el más insignificante en el reino de Dios es superior a él‖. Lo expresado por el Maestro tiene pesos y contrapesos; exalta a Juan por el papel que le fue asignado, sin embargo, pone en eminencia al más humilde y sencillo de sus servidores como superior a él.

Juan como anunciador del evangelio

Juan, en su momento adopta el papel de precursor y de la declaratoria de las Buenas Nuevas. ―Y él vino por toda la tierra alrededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados. Haced, pues, frutos de arrepentimiento‖. Lucas 3:3 y 8. Y otra vez: ―Y en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, diciendo: arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado‖. Mateo 3:1 y2.

Así, Juan apertura el ministerio del Hijo de Dios, como lo habían profetizado desde la antigüedad los siervos del Señor.

El discípulo amado, ¿profeta de Dios?

Intentaremos, --como explica Lucas—―poner en orden la historia de las cosas, como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos‖.

Veamos brevemente la historia del discípulo amado el apóstol Juan. ―Nativo de Galilea, hermano menor de Santiago e hijo de Zebedeo. Era el más joven de los doce. Fue el discípulo predilecto del Maestro, Juan 13:23; Juan 20:1 y 2, etc. Incluso, Jesús antes de morir en la cruz del calvario le confiere a Juan los cuidados a María. Juan 25:27. Escribió el evangelio que lleva su nombre y las tres epístolas que se encuentran casi al final de las Santas Escrituras. De los doce apóstoles fue el único que no murió violentamente. Pablo por ejemplo, fue decapitado, Santiago, murió lapidado; Pedro fue crucificado en un madero con la cabeza hacia abajo, etc.

Entre los años 91 y 95 por orden del emperador de Roma Juan había sido arrojado en una caldera de aceite hirviente de donde Dios permitió que saliese ileso. Domiciano el emperador habría considerado este prodigio como una especie de magia y, no animándose a intentar otra clase de ejecución, resuelve desterrarlo a la isla de Patmos‖. Fuente: Historia de Juan el apóstol.

Una vez que el emperador romano envía a Juan en calidad de exiliado a la isla de Patmos-Apocalipsis 1:9- recibe la iluminación.

"La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan"

Apocalipsis 1:1

La introducción de este libro es ilustrativo por cuanto declara a Juan como vidente en el versículo 1 de este primer capítulo de Apocalipsis. Juan manifiesta que su presencia en Patmos, es por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo—versículo 9—; denota así el sufrimiento vivido por la fidelidad a su Maestro aún a costa de su vida. Las circunstancias y la voluntad divina se dieron para que en esa isla el Señor lo usara para sus santos propósitos.

Y es que en el aspecto profético entre otros, no existe correlatividad, sino los hechos que la cronología expone. En este contexto, Isaías declara: ―Línea sobre línea renglón tras renglón; un poquito allí, otro poquito allá‖. Isaías 28:13. Un ejemplo de lo que cita el profeta es lo que escribe Lucas en el capítulo 21 y versículo 10 del libro de los Hechos, descrito antes. ―Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo‖. Este varón asistido por el Espíritu Santo, profetizó la muerte del apóstol Pablo. Agabo era un vidente del Dios Altísimo. Este evento ocurrió aproximadamente según las crónicas en el año 70 D.C. Para entonces ya había fallecido Juan el Bautista.

Volviendo al libro de Apocalipsis donde a Juan le es revelado eventos proféticos, unos ya cumplidos y otros que se espera en breve su manifestación, se equipara al resto de los videntes del Señor. Por ejemplo, Ezequiel declara:

―Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso‖. Ezequiel 1:4. Viento, según el profeta Daniel significa guerra, Daniel 7:2. Ezequiel está profetizando contiendas bélicas a futuro.

Al vidente Daniel se le permitió ver el establecimiento del reino de Cristo sobre la tierra, Daniel 2:44. Evento grandioso que se espera se cumpla en breve.

Veamos el caso del discípulo amado. El Espíritu Santo le da la facultad de ver un acontecimiento sin igual que está a punto de cumplirse. El descenso del cielo de la figura de la nueva Jerusalén a la tierra. Apocalipsis 21:2. También se le permite ver la actuación a futuro del dragón—el diablo—la bestia—imperio romano—y del falso profeta—engaño religioso—a reunir a los gobernantes de la tierra para la guerra de Armagedón contra el pueblo judío; evento que en la actualidad está en proceso de cumplirse. Revelación 16: 13 y 14, etc.

Por lo expuesto, bastará para que según los escritos divinos, Juan se constituya en profeta. ¿El último?

Definitivamente todos los eventos proféticos escritos por los siervos del Señor desde el libro de Génesis hasta apocalipsis han quedado registrados como modelo de enseñanza e interpretación para la posteridad; como está escrito: ―El mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio‖. Efesios 4:11. Lo expuesto por Pablo es un claro indicador de la fuente de donde nos preparamos; de donde nos documentamos, ¡del extenso legado que nos transmiten los santos de Dios a través de las Santas Escrituras! La palabra de Dios contiene muchos símbolos que al tenor de la hermenéutica debemos interpretarlos de acuerdo a lo que exponen los profetas y luego confrontarlos con la historia. Todo está escrito. Ya no existen profetas, evangelistas—pero si evangelismo—ni apóstoles, etc. El Señor Jesucristo previo a su regreso a los cielos prometió no dejar huérfano a su pueblo. ―Y yo rogaré al Padre, y os dará otro consolador, para que esté con vosotros para siempre. El Espíritu de verdad ‖. Juan 14:16 y 17. Esta hermosa promesa debe alimentarnos; la presencia en nuestras vidas del Espíritu Santo que nos facilita la interpretación de las Sagradas Escrituras en todas sus manifestaciones; léase parábolas, profecías, salud, ambiente, etc.

Advertencia Bíblica Contra los Falsos Profetas y Sueños Mentirosos

No obstante, que la palabra de Dios ha descartado a profetas y profetisas en la dispensación evangélica, el Señor denuncia a personajes que engañan a la gente. ―Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentiras en mi nombre, diciendo soñé, soñé . ¿Hasta cuándo estará en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? He aquí, dice Jehová , yo estoy contra lo que profetizan sueños mentirosos‖. Jeremías 23:25, 26 y 32.

Lo que narra el profeta ocurre con mucha frecuencia hoy en día. Personas que bajo el disfraz de cristianos engañan y seducen a los demás a creer en sus ―sueños‖ o ―profetizar‖ mentiras a cambio de una remuneración económica.

¿Alguien le ―profetiza‖ en el nombre de Dios que va triunfar o fracasar? Esas personas son clarividentes—sagaces, adivinos, ingeniosos, etc—. Dios está contra estas prácticas de falsedad que al final recibirán su recompensa. Revelación 21:8; Revelación 22:18.

Concluido.

Preguntas frecuentes

¿Existen profetas y profetisas en la dispensación evangélica actual?

No. Según Hebreos 1:1-2 y Mateo 11:13, la función profética antigua concluyó, pues Dios ya ha hablado de forma definitiva por medio de su Hijo Jesucristo y todo el plan divino quedó registrado en las Santas Escrituras.

¿Qué significa "profetizar" en la era del Nuevo Testamento según el estudio?

En la dispensación del evangelio, la palabra profetizar se traduce fundamentalmente como evangelizar, es decir, proclamar, anunciar o comunicar los mensajes y el plan de Dios registrados en las Escrituras a las naciones.

¿Cómo se cumplió la profecía de Joel 2:28 sobre los hijos e hijas que profetizarían?

Tuvo su cumplimiento en el día de Pentecostés (Hechos 2:16-17) con el derramamiento del Espíritu Santo, capacitando a hombres y mujeres para comunicar las Buenas Nuevas del Reino de Dios.

¿Quién fue el último profeta según las Escrituras?

Mateo 11:13 y Lucas 7:28 destacan a Juan el Bautista como el mayor precursor que preparó el camino del Señor, y posteriormente al apóstol Juan, a quien se le reveló el libro de Apocalipsis para registrar los eventos proféticos finales.

¿Qué dice la Biblia sobre las personas que hoy afirman profetizar o tener sueños de Dios?

Jeremías 23:25-32 advierte que quienes profetizan sueños mentirosos y engaños de su propio corazón por beneficio económico son falsos profetas o adivinos contra los cuales está la palabra de Dios.

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