“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte Sion, y con El ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de El y el de su Padre escrito en la frente”
Revelación 14:1
Este controversial punto ha sido deliberado por distintas corrientes teológicas, cuyas bases doctrinales se debilitan por el peso del fundamento bíblico que nos orienta a conocer realmente todos los elementos que rodean esta temática. Es un tema complejo, por cuanto está hecho de aspectos simbólicos y materiales que precisa clarificarlos en su orden.
Este estudio presenta tantas interrogantes difíciles de entender, sin embargo, con la asistencia del Espíritu Santo intentaremos resolverlas apegados estrictamente a las Sagradas Escrituras.
¿Quiénes son los ciento cuarenta y cuatro mil? ¿Judíos o gentiles? El monte Sion, ¿es celestial o terrenal?
El término gentil se refiere a la persona que no forma parte del pueblo judío.
LOS CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL SEÑALADOS
“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: no hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de Israel”. Revelación 7:1-5. Cuyo número se especifica en los versículos que siguen a este capítulo.
El análisis de los textos.
El Significado del Viento y el Proceso del Sellamiento Espiritual
Un punto que destaca es que antes de ser sellados los ciento cuarenta y cuatro mil, los cuatro ángeles tenían el control de los cuatro ángulos de la tierra para que no soplase viento alguno sobre la tierra. ¿Cuál es el significado de la palabra viento? “Daniel dijo: miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar”. Daniel 7:2. Definitivamente la palabra viento significa guerra. Si leemos con detenimiento los versículos posteriores de este capítulo, apreciamos en el versículo 3 cuatro bestias o imperios que dominaron al mundo por determinado tiempo.
Los cuatro ángulos representan los cuatro puntos cardinales—norte, sur, este, oeste— de nuestro planeta. Fueron tiempos de paz absoluta. No hubo enfrentamientos bélicos en toda la tierra y en cuyo espacio o intervalo fueron sellados los siervos de Dios en sus frentes.
EL SÍMBOLO DEL SELLAMIENTO
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras—señal o cantidad que se da en garantía en algún contrato—de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”. Efesios 1:13 y 14. Este trozo es de alto valor escritural porque pone en relieve el proceso de conversión de los ciento cuarenta y cuatro mil judíos—como ha quedado establecido bíblicamente—a la gracia del Hijo de Dios. Dicha transformación de la ley de Moisés a la gracia salvadora de Jesucristo, no fue fácil. Este remanente como todo el pueblo judío estuvo por siglos sometido al yugo de la ley mosaica con todos sus componentes. “Antes de que llegaran los tiempos de la fe, la ley nos guardaba en espera de la fe que se iba a revelar. Para nosotros ella fue la sirvienta que lleva al niño a su maestro: nos conducía a Cristo, para que al creer en él fuéramos justos por medio de la fe. Al llegar entonces la fe, esa sirvienta no tiene ya autoridad sobre nosotros”. Gálatas 3:23-25, versión Latinoamérica. En efecto, los ciento cuarenta y cuatro mil se adhirieron a la promesa hecha a Abraham a través del pacto que registra el libro de Génesis 15. “Promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche”. Hechos 26:7. Ellos, al igual que los que aceptaron a Cristo como su Redentor y Salvador,-igual a los que aceptan a Cristo hoy en día- fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, como lo expone Pablo en la cita explicada arriba.
Ahora bien, ¿Cuáles fueron las condiciones que reunieron estas personas para constituirse en esa agrupación privilegiada?
Examinemos por partes las peculiaridades de este remanente.
Las Características y la Pureza Espiritual de los 144,000 Redimidos
“ESTOS SON LOS QUE NO SE CONTAMINARON CON MUJERES, PUES SON VÍRGENES"
Revelación 14:4
Antes de explicar la parte simbólica de este versículo, debemos descartar totalmente que las mujeres y la virginidad no es terrenal, tangible o puramente humana. La mayoría, sino todos los siervos del Señor formaron un hogar mediante el matrimonio. Por ejemplo, el apóstol Pedro era casado. “Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama…” Mateo 8:14. Las mujeres y la virginidad que exalta Juan, son figuras representativas de rasgos de este singular grupo..
La mujer simboliza a la iglesia, “porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”. 2da Corintios 11:2.
¿En qué consiste la parte que explica el revelador que no se contaminaron?
“PUES SON VIRGENES…”
Los judíos nacieron con una sola fe, es decir no la mezclaron con otras doctrinas— salvo algunos actos de rebeldía que hizo el pueblo judío en la antigüedad—. Desde los tiempos de Moisés los hebreos se constituyeron en una congregación. “Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí; y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos”. Hechos 7:37. Las palabras expuestas en este libro exponen el suceso en que Jehová otorgaba al pueblo los diez mandamientos en el monte Sinaí. Dicha ley es de carácter moral porque rige la conducta del individuo. En dicho decálogo va incluido el cuarto mandamiento, o sea, el día sábado como día de reposo. Dicha normativa se estableció en la era patriarcal, refrendado por Jehová que lo bendijo, guardó y santificó. Génesis 2:3. Cuando el Padre Celestial establece este mandato, adornado con los atributos expuestos, no existía la nación hebrea. Por tanto, no tuvo su origen en la ley mosaica. Los ciento cuarenta y cuatro mil pasaron con este mandamiento a observarlo en la era del evangelio, Mateo 19:17 y 18; Marcos 2:28; Santiago 2:10, etc. Este mandamiento lo heredaron de sus padres que lo observaron por generaciones. Isaías 56:2; 58:13; Jeremías 17:21 y 22.
Otra normativa que pasó íntegra del viejo testamento a la fe del evangelio, es la prescripción alimenticia de abstenerse de ingerir alimentos inmundos. Levítico 11: 1-21. Lo cual incluye por ejemplo, carne de cerdo, conejo, pato, etc.
"También el cerdo, porque tiene pezuñas, y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, lo tendréis por inmundo". Levitico 11:7
El capítulo 10 del libro de los Hechos, cuyos versículos relatan que Pedro vio un lienzo que contenía animales, algunos inmundos, y le vino una voz que lo incitaba a comer. La respuesta del apóstol fue contundente. “Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás”. Hechos 10:14. Pedro era judío y miembro activo de la iglesia, obviamente las primicias del Eterno cumplieron este mandato que había pasado al nuevo pacto.
La Transición de la Ley a la Gracia y el Remanente de Israel
Volviendo a Gálatas 3:23-25, cuyos pasajes exaltan, reiteramos, la transición que experimentó el pueblo de Israel, de la ley de Moisés con todos sus factores: ritos, sacrificios, decretos, días de fiesta, luna nueva, etc, a la fe promulgada por el Hijo de Dios. Sin embargo, no toda la nación hebrea recibió a Jesucristo como su Salvador; solamente esta agrupación. El Hijo de Dios traía la comisión de salvar a todo su pueblo, “el respondiendo dijo: no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Mateo 15:24. Sin embargo, los israelitas se escudaron de ser descendientes de Abraham. “Le respondieron: linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: seréis libres?” Juan 8:33. Jesús les dijo: si ustedes fueran hijos de Abraham, imitarían a Abraham”. Juan 8:39 última parte versión Latinoamérica. En efecto, la promesa otorgada a Abraham fue a través de la fe y no bajo el régimen de la ley de Moisés. “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa. PERO DIOS LA CONCEDIÓ A ABRAHAM A TRAVÉS DE LA PROMESA”. Gálatas 3:18. Por lo que asumimos que la salvación vino por medio de nuestro Redentor a través de la justicia de la fe y no por obras de la ley. “Sabed, por tanto, que los que son de la fe, estos son hijos de Abraham”. Gálatas 3:7. Esta parte fue la que no entendió la casa de Israel, a tal extremo que el Señor Jesucristo, quizás indignado les dice: ¿por qué no entendéis mi lenguaje? ¿Por qué no podéis escuchar mi palabra? Juan 8:43. Este mismo evento se repite hoy en las denominaciones evangélicas que no disciernen ni quieren entender, la diferencia de la ley de Moisés, con los diez puntos de la ley moral, a pesar de la claridad del lenguaje que expresa el Señor.
Finalmente, Israel claudicó por aferrarse a las obras de la ley que según ellos era su justificación, “más Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino por obras de la ley”…Romanos 9:31 y 32. Sin embargo, una parte del pueblo sionista aceptó a través de la fe a su gran Salvador. “Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia”. Romanos 11:5. “Estos son los que siguen al Cordero por donde quiera que va. Éstos fueron redimidos—rescatar, recobrar, etc—de entre los hombres como primicias para Dios y el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”. Revelación 14:4 y 5. Las primicias fueron privilegiadas con la promesa hecha a Abraham y salvos por la fe del evangelio que los condujo a su Maestro a través de la fe. El resto de la nación israelita fue endurecida hasta hoy día. Romanos 11:7.
El Monte Sion: ¿Sede Celestial o Geografía Terrenal en la Profecía?
Antes de responder a esta interrogante veamos brevemente el proceso de la primera resurrección que se dará en la segunda venida Gloriosa de nuestro Señor. Fijemos nuestra atención en lo que expone Pablo. “Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida”. 1ra Corintios 15:23. Observemos que en la resurrección los ciento cuarenta y cuatro mil se posesionan como cuadro de honor del Hijo de Dios. De acuerdo al protocolo divino y en este acto solemne nunca visto, los ciento cuarenta y cuatro mil darán acompañamiento al Señor Jesucristo. Ciertamente los fieles de la la iglesia resucitarán y darán la bienvenida al Mesías, sin embargo, las primicias se constituirán en su escolta. Prueba de ello es lo que escribe Juan en el versículo uno del capítulo 14, que sola esta agrupación acompaña al Señor Jesucristo en el monte Sion.
Volviendo al versículo 23, da cuenta del resto de la iglesia resucitada para vida eterna. “Luego los que son de Cristo, en su venida”. Este evento encaja perfectamente con lo que escribe Juan en el capítulo 7. En los primeros ocho versículos—parafraseado— describe el sellamiento de las primicias del Altísimo; narra también el número de las doce tribus de Israel que las conforman.
Luego el versículo 9 de este capítulo, nos muestra otro escenario que presenta al resto de las naciones salvas. La gran multitud está constituida de diferentes pueblos, tribus y lenguas, Revelación 7:9. Indiscutiblemente se trata de las naciones gentiles salvas.
Ahora analicemos la pregunta expuesta: ¿el monte Sion es celestial o terrenal? Repasemos el versículo 1 y 2 del capítulo 14. “Después miré, y he aquí el Cordero estaba de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de El y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y a la vez que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas”. Relativo al versículo 1 ha quedado ampliamente explicado.
Veamos ahora el versículo 2. “Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas”… Si asumimos que el monte Sion, está en el cielo, ¿qué sentido tendría Juan de expresar que esa voz proviniera del mismo cielo? Suena como una palabra que viene de una determinada distancia. Es cuestión de semántica de la interpretación correcta que precisa este versículo.
La versión al Día traduce: “Y oí en el cielo”. Esta expresión está más clara por cuanto encaja más con el monte Sion que está enclavado en una colina—como muestra la imagen, ubicada en la nación de Israel—de setecientos setenta metros de altura junto al valle de Tiropeón. Ahí estuvo el trono de David, 2da de Samuel 5:7 y 9. Actualmente está cerca de la vieja Jerusalén recuperada por los judíos en la guerra de los 6 días en el año 1967.
Proféticamente, Sion está reservada como sede del reino de Jesucristo… “Del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡tú Dios reina!”. Isaías 52:7. Incluso en el reino muchas naciones harán presencia en Sion a escuchar el mensaje de nuestro Señor.
“Vendrán muchas naciones, y dirán: VENID Y SUBAMOS—a la colina—al monte de Jehová”.
Miqueas 4:2
Indiscutiblemente el monte de Sion es terrenal.
Concluimos este estudio convencidos de que manera nos ha revelado las páginas sagradas que los ciento cuarenta y cuatro mil son exclusivamente judíos; ningún gentil tiene parte en este grupo, no existe ni una evidencia bíblica que lo avale.
Concluido.
Preguntas frecuentes
¿Quiénes constituyen los 144,000 en el libro de Apocalipsis?
Según Apocalipsis 7:1-8, son un remanente de 144,000 creyentes pertenecientes exclusivamente a todas las tribus de Israel, sellados por el Espíritu Santo al aceptar la gracia de Jesucristo.
¿Tienen parte los gentiles dentro del grupo de los 144,000?
No. Las Escrituras especifican que son judíos de las doce tribus de Israel. Las naciones gentiles redimidas están representadas por la "gran multitud" de Apocalipsis 7:9.
¿Qué significa que los 144,000 "no se contaminaron con mujeres y son vírgenes"?
Es un lenguaje figurado y no literal. Significa que no contaminaron su fe con doctrinas falsas o ajenas, manteniéndose como una virgen pura reservada únicamente para Cristo.
¿El Monte Sion de Apocalipsis 14:1 es un lugar terrenal o celestial?
Es un lugar terrenal. Corresponde a la colina geográfica ubicada en Israel (el trono histórico de David), profetizada en pasajes como Isaías 52:7 y Miqueas 4:2 como la futura sede del reino milenial de Cristo.
¿Cuál es el papel de los 144,000 durante la resurrección y la venida de Cristo?
Las primicias resucitadas se constituyen en la escolta o cuadro de honor que acompaña al Señor Jesucristo en el Monte Sion (1ª Corintios 15:23 y Apocalipsis 14:1).
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