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Las parábolas de Jesús (parte 2)

“Y acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino”

Lucas 10:34

Sintetizando la primera parte de esta temática, abordamos la parábola del tesoro escondido; cuyo significado es el conocimiento dado por nuestro Dios. Job 28:1020; Mateo 11:25.

Resumiendo también la parábola de las Verdades de Jesús, entendimos la relevancia de esta enseñanza de anteponer-como lo hizo nuestro Maestro-la predicación del evangelio de redención en favor de las almas inconversas.

Iniciamos también la parábola del Samaritano, cuya figura recae en la bendita persona del Hijo de Dios, que obra con misericordia a favor del moribundo hombre, despojado y herido de muerte de manos de ladrones, una vez que llega a Jericó. Así, abandonado en el camino medio muerto, es ignorado por un sacerdote y un levita que pasan cerca sin auxiliarlo.

¿Por qué Jesús adopta el papel de samaritano?

Al final del artículo anterior, formulamos una interrogante: si los habitantes de Samaria desafiaban a Dios, por sus prácticas de paganismo, ¿por qué Jesús adopta el papel de samaritano? Respuesta: “Cristo no cometió pecado alguno, pero por causa nuestra, Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Él”. 2da Corintios 5:21 DHH. ¡El tomó el lugar de nosotros para acercarnos al Padre! Jesús se humilló a lo sumo en procura de nuestra salvación; por ello, el sobrenombre de samaritano, símbolo del pecado de la humanidad.

“Más El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:5 y 6.

Movido a misericordia

Continuando con la parábola explican los últimos versículos del capítulo 10 del evangelista Lucas, “de un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él,-del agonizante hombre-. Y viéndole fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándole aceite y vino; y poniéndolo en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él”.

El buen samaritano abrazando y ayudando al hombre herido

Vendó sus heridas con aceite y vino

Estudiemos son sumo detenimiento la simbología de esta parte: “Y viéndole fue movido a misericordia”… “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo”. Efesios 2:4 y 5. En efecto, el samaritano como lo expone la parábola, “y acercándose”… volvió a la vida al exhausto hombre consumido por el pecado, gracias a su conmiseración. “Vendó sus heridas”… ¿Cuál es la figura de la palabra herida?

“No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces. Porque así ha dicho Jehová: incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga. No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces”. Jeremías 30:12 y 13. Preguntamos: ¿Cuál era la razón de tan terrible quebrantamiento y dolorosa herida del hombre de la parábola?

“No hay medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?” Nahúm 3:19. ¡El profeta habla de la bajeza depravación o vileza del hombre lo cual no encontraba los medicamentos adecuados para su sanación! ¿Cuál era la única solución? “Vendó sus heridas echándole aceite y vino”. Jesús restaura entonces al atribulado hombre. Lo hace santo-símbolo del aceite-

“Y harás de ello el aceite de la santa unción; ungirás también a Aaron y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes”

Exodo 30: 25 y 30

El vino y el mesón

El vino es el símbolo de su preciosa sangre, “de igual manera, después de que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”. Lucas 22:20. “Y sin derramamiento de sangre no hay redención”. Hebreos 9:22 última parte.

Una vez habilitado el hombre es trasladado por el samaritano al mesón y cuidó de él. ¿Por qué la parábola hace referencia de la figura de un mesón? Sobre este punto, ¿qué explican las crónicas?

“Los mesones eran establecimientos de menor categoría, servían de albergue a los peregrinos. El mesonero debía mantener en óptima limpieza el establecimiento. No podía haber moza-muchacha, joven, sirvienta-de servicio alguno por salvaguardar su honra y, también , evitar pecados públicos y demasías, pues no eran los mesones de mancebía-burdel, casa de citas, etc-. ¿Será que por las características de limpieza impecable, el samaritano trasladó a su paciente a un mesón para su recuperación final?

Los dos denarios y el mesonero

Finalmente, narra la parábola que “otro día al partir, el samaritano sacó dos denarios-era la moneda oficial de Roma, hecha de plata-y los dio al mesonero, y le dijo: cuídamele; y todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese”. Esta parte es por demás interesante, por cuanto una vez que el Hijo de Dios realiza el supremo sacrificio en la cruz del calvario en favor del hombre, insta al mesonero que tiene la calidad de centinela o vigilante de darle seguimiento al hombre hasta la recuperación final. El hombre moribundo de esta enseñanza, simboliza a las almas que continuamente llegan en estado grave a la iglesiamesónen búsqueda de auxilio. El papel del buen samaritano aún no concluye. Los méritos que hizo en el monte calvario continúan fluyendo; cada día se suman más almas a la iglesia en búsqueda de redención.

El ministerio de la iglesia

La iglesia, en sus distintas épocas-siete, desde Éfeso hasta Laodicea- ha mantenido un MINISTERIO, que el libro de Revelación describe como ángel, así por ejemplo: “Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso”… Revelación 2:1, hasta esta última época: “Y escribe al ángel de Laodicea”. Revelación 3:14. Dicho MINISTERIO está constituido por las autoridades eclesiásticas de la iglesia, con énfasis en el pastorado que cuida y alimenta el rebaño del Señor. En ellos, recae la responsabilidad de no perder de vista a las almas que ingresan al mesón-iglesia-.

Esa fue la preocupación del Maestro, no solo en la parábola que describimos, sino también lo hizo a título personal en la conversación que realizó con el apóstol Pedro: “Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: apacienta a mis corderos”. Juan 21:15. Esta pregunta la hizo dos veces más a Pedro;-versículos 16 y 17- tanto así que Pedro se entristeció. ¿Por qué tanta insistencia del Señor en la recomendación del cuidado de las almas que ingresan a la iglesia?

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos-pastores, prelados, superiores, etc- para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre”

Hechos 20:28

Las partes remarcadas exponen del porqué los requerimientos del Señor de velar con compasión por su manada.

Firmes en la obra del Señor

Por fin, el apóstol Pablo exhorta a los responsables de velar por el rebaño del Señor a continuar con diligencia y misericordia esa labor; sabiendo que el trabajo que realizan no es en balde. “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y contentos, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1ra Corintios 15:58. “Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando vuelva”.

La parábola de los dos litigantes

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último centavo”. Mateo 5:23-26.

Esta parte describe tres puntos importantes.

  • a) Una vez que se presenta la ofrenda, ruego u oración al altar del Padre, debe ser pura de corazón, exenta de maldad.
  • b) Buscar la reconciliación con el prójimo para que sea acepta la ofrenda.
  • c) Esta acción debe ser diligentemente pues el adversario se auxiliará de un juez y será echado a la cárcel; y no podrá salir de la prisión hasta que pague el último centavo.

Una ofrenda pura de corazón

Meditemos en el inciso a.

“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”

Mateo 5:23

Esta parte es puntual, la cual presupone simplemente arrodillarse frente al altar del Padre y musitar nuestra oración en cualquier condición de nuestra vida. No es así. Por ejemplo, una vez que nos entrevistamos con algún personaje de alta jerarquía, nuestra presentación debe ser impecable; cuanto más, cuando nos presentamos frente al soberano Dios, nuestra condición interna debe ser irreprensible, según 1ra Tesalonicenses 5:23; es decir, - según el diccionario-“que no puede ser reprendido o reprochado por considerarse correcta su conducta”. “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a la vanidad, ni jurado con engaño”.

Salmo 24:3 y 4. Notemos la delicadeza de nuestro Hacedor una vez que elevamos nuestras rogativas a las alturas-monte-. El limpio de manos. O sea, manos no violentas, manos que no hurtan, que no sean negligentes, etc, sino manos generosas…limpias de maldad.

¿Qué significa ser puro de corazón?

¿Y puro de corazón? Cuando escuchamos la palabra corazón, pensamos que se trata del órgano que nos da la vida; cuyos componentes entre otros, son las arterias, ventrículos, válvulas, etc. La palabra de Dios no se refiere a este noble órgano. Algunos sinónimos de corazón: alma, conciencia, entre otros, permanecen en nuestra mente.

Alma, según el diccionario “es la entidad abstracta del cuerpo humano y se le atribuye la capacidad de sentir y pensar”.

Y conciencia, “es el conocimiento humano que tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos”. Estos dos conceptos nos ofrecen un balance de la capacidad de sentir y pensar y del control de nuestros actos; es decir, que nuestra oración se presenta además de estar exenta de impurezas, de manera racional. El salmista expresa que la persona que ora debe de estar exenta de vanidad y engaño.

Vanidad, -según el diccionario-“es el orgullo de la persona que tiene en un alto concepto sus propios méritos y un afán excesivo de ser admirado y considerado”. Engaño: “es afirmar una falsedad o mentira con un propósito deliberado contra otro”.

Dichosa la persona que presenta su ofrenda delante del Señor con conciencia limpia, libre de los gérmenes de vanidad y mentira; su oración es aceptada de manera imponderable, como lo explica la siguiente parte de este hermoso salmo.

“El recibirá bendición de Jehová y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación de los que lo buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob”

Salmo 24:5 y 6
Silueta de una persona arrodillada orando al atardecer

Reconcíliate primero con tu hermano

Ahora bien, ¿Cómo afectamos nuestra relación con Dios una vez que presentamos nuestra ofrenda, según el inciso b? “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda”. Mateo 5:23 y 24.

Dos hombres dándose un abrazo de reconciliación

Muy pocas veces entendemos, que nuestra oración debe estar saturada de paz y armonía con Dios y con el prójimo; no obstante la solicitud del salmista en el capítulo 24 que estudiamos, la ignoramos y con frecuencia nuestras ofrendas se elevan al altar del Padre contaminadas de rencor, ira, contra alguien. “Porque todos ofendemos muchas veces. ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? El apóstol habla de pasiones, ¿qué son éstas? “Sentimientos vehementes capaces de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el odio, los celos o ira ”. Ante esta situación es preciso reconciliarse con el prójimo; pedir perdón por alguna ofensa o agravio contra él. Esta acción es muy complicada si nuestro ser es invadido de orgullo y vanidad. Debemos perdonarnos a nosotros mismos y con entereza mediar con el prójimo en búsqueda de soluciones viables para ambos; por las implicaciones que puede encarar el orante, antes que sea demasiado tarde, y que el adversario le lleve a juicio y lo arroje en la cárcel, -inciso c- “donde tendrás que permanecer hasta que pagues el último centavo”. Mateo 5:25. Notemos la premisa del Maestro, hacia el orante en buscar medidas conciliatorias hacia el prójimo agraviado. En esta parte hay dos puntos importantes que considerar:

Las consecuencias de orar con rencor

Primero: la persona que ha ofendido sin ofrecer disculpas a su adversario, no tiene solvencia de orar al Padre en esas condiciones porque su ofrenda será rechazada.

Segundo: la parábola explica que el orante en esta situación puede ir a la cárcel. ¿Cuál cárcel? “Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”. 2da Timoteo 2:26. La versión TLA expresa: “Se darán cuenta entonces que cayeron en una trampa; el diablo los tiene prisioneros y hace con ellos lo que quiere”. Por favor, reflexionemos. Una vez que en nuestra mente albergamos ira, coraje, resentimiento contra alguien no podemos elevar nuestras oraciones con libertad. Lo peor, que en esas condiciones, ¡permanecemos encarcelados en el reducto de Satanás! Meditemos: ¿Si la muerte nos sorprende en estas condiciones? Conocemos las consecuencias. ¿Vale la pena? ¿Y cuál es la solución definitiva? Por favor regrese y repase el capítulo 24 de los salmos. Es el manual de oración exento de maldad; su petición entonces será recibida.

La parábola del mayordomo infiel

Todas las parábolas que brotaron de los labios del Maestro contienen inéditas enseñanzas de inconmensurable valor; y ésta no es la excepción. Llama a la fidelidad de sus seguidores.

El médico Lucas expone: “Cierto hombre rico tenía a un administradormayordomo-que manejaba los bienes de la familia, pero un día comenzaron a circular rumores de que aquel administrador no era honrado. El patrón lo llama un día y le dijo: ¿Qué es eso que se dice por ahí que me estas robando? Quiero que ahora mismo me prepares un informe sobre mis bienes, porque no me queda más remedio que despedirte. El administrador pensó para sí: ¿Y ahora que hago? Fuerzas no tengo para irme a picar piedras, y orgullo me sobra para no mendigar. ¡Ah, ya sé! ¡cuando salga de aquí tendré amigos que me reciban!

El administrador y los deudores

Invitó, pues, a los que debían dinero al hombre rico. Al primero que se presentó le preguntó: ¿Cuánto le debes? Cien barriles de aceite de oliva respondió. Exactamente, dijo el administrador. Aquí está el contrato que firmaste. Rómpelo y haz otro por cincuenta barriles. Y al siguiente deudor le preguntó. ¿Cuánto le debes? Cien medidas de trigo. Si, aquí está la nota. Pero vamos a anotar que debes ochenta. El patrón de aquel hombre no pudo dejar de admirar la sagacidad del administrador. Tristemente la gente del mundo es más sagaz en su maldad que los hijos de Dios. Pero, ¿debemos acaso hacer lo mismo? ¿debemos ganar amigos con artimañas? ¡No! El que es fiel en lo poco es fiel en lo mucho. Si no somos fieles en cuanto a las insignificantes riquezas de este mundo, ¿cómo podremos serlo en cuanto a las riquezas espirituales?

Si no eres fiel en cuanto al dinero de los demás, no se podrá confiar ni siquiera lo que es tuyo. Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y mostrará lealtad al otro”. Lucas 16:1-13. Al Día.

El análisis de esta parábola, la desarrollaremos en la tercera parte de esta temática.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Jesús se presenta como un samaritano en la parábola?

Aunque los samaritanos eran despreciados por su paganismo, el estudio explica que Jesús tomó nuestro lugar: “Dios lo hizo pecado, para hacernos a nosotros justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21). Él se acerca con misericordia al hombre herido por el pecado.

¿Qué simbolizan el aceite y el vino en el buen samaritano?

Según el estudio, el aceite simboliza la santificación, como el aceite de la santa unción (Éxodo 30:25), y el vino representa la sangre de Cristo derramada por el nuevo pacto (Lucas 22:20). Con ellos Jesús restaura al hombre herido.

¿Qué representan el mesón y el mesonero?

El estudio interpreta que el mesón, un lugar limpio, es donde el herido termina de recuperarse, y el mesonero representa el ministerio de la iglesia, al que Jesús encarga cuidar de su rebaño con compasión hasta su regreso.

¿Qué enseña la parábola de los dos litigantes?

Que antes de presentar la ofrenda u oración al Padre hay que reconciliarse con el hermano (Mateo 5:23-25). Según el estudio, la oración debe ser pura de corazón y quien guarda rencor queda cautivo en el lazo del diablo (2 Timoteo 2:26).

¿Qué significa ser puro de corazón al orar?

El estudio explica que el corazón bíblico se refiere al alma y la conciencia, no al órgano. Orar con corazón puro es presentarse libre de vanidad y engaño, y así recibir bendición de Jehová (Salmo 24:4-6).

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