“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”
Revelación 20:15
El sumario de la segunda parte de este estudio ofrece aspectos importantes, por ejemplo: lo que resalta Mateo 25:35-40. Esta parte relata en forma figurada los grupos antagónicos –los de la derecha y los de la izquierda— que harán presencia-en su debido tiempo y ordendelante de Jesucristo una vez que venga en gloria a esta tierra. En el mismo capítulo el Hijo de Dios expone las razones del porque salvará al primer grupo y condenará al otro—Mateo 25: 34-40 y Mateo 25:41-46—
Concluimos la segunda parte haciendo hincapié en los escritos de Pablo en la primera carta a los Tesalonicenses capítulo 5 y versículo 23. “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo". Según esta epístola los tres elementos citados permanecerán confinados—una vez que la persona fallece—hasta el segundo retorno del Hijo de Dios.
La Condena
Definición: “sentencia que un juez o tribunal impone a un reo tras un juicio”. Fuente: Wikipedia.
Volviendo a la primera parte de esta temática, en cuyo sitio formulamos la interrogante del destino final de los que se situarán a la izquierda del Hijo de Dios, una vez que haga presencia en esta tierra, en calidad de juez. Dicha descripción está contenida en los versículos 41-46 del capítulo 25 del evangelista Mateo. Dicho relato describe con claridad el rechazo contundente del Señor a esta muchedumbre que no llenó las expectativas de una vida regenerada. “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años”. Revelación 20:5. Estas personas son acreedoras de la muerte segunda, contrario a los que tienen parte en la primera resurrección,
“la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos”
Revelación 20:6
Una corriente religiosa sostiene que los impíos no tendrán parte en la segunda resurrección y su apoyo escritural se registra en el Salmo 1:4 y 5, que en su parte conducente dice: “No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio”. Sin embargo, la versión internacional 1,999 expone esta parte con suma claridad. “Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio”. Salmo 1:5, es decir, los alegatos de inocencia no tendrán sustento o base que los justifique delante del infalible juez.
El Vestido de Boda: La Parábola del Convite
Sobre este punto consideremos el testimonio del Maestro. “Y entró el Rey para ver a los convidados y vio ahí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más el enmudeció. Entonces el Rey dijo a los que servían: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”. Mateo 22:11-13. El condenado enmudeció, es decir no hubo argumentos que sustentara su inocencia, por cuanto el juez justo conoce lo más íntimo de nuestras acciones.
En este proceso de castigo en que se operará el juicio final previo a la sentencia, el Señor permitirá que los malvados contemplen el Reino, recordemos que cuando se opere la segunda resurrección el reino ya estará establecido.
Lucas narra este evento. “Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y El les dijo: esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando afuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, El respondiendo os dirá: no sé de donde sois. Entonces comenzaréis a decir: delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Pero os dirá: os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros estéis excluidos”. Mateo 7:22, y Lucas 13:23-28.
Las partes subrayadas contienen dos aspectos que conlleva el castigo final: moral y físico.
La Parte Moral: El Lloro
El diccionario nos ofrece su definición: “expresión de una queja por una pena o una necesidad generalmente para despertar compasión o conseguir un fin”. El contenido de este trozo conlleva a hacer un análisis de los sucesos que acaecerán en el juicio final. Todos los sentenciados manifestarán su desacuerdo o inconformidad por el dictamen que Jesús, constituido en juez, determinará. Incluso se esforzarán por despertar compasión en el Hijo de Dios a fin de no enfrentar a la muerte segunda. Llanto, gemido, dolor, impotencia y vergüenza, será el sentir de todos los que van a ser ejecutados.
Contemplarán la grandeza del Reino y quizás en un instante querrán ser parte de él.

Con toda certeza sentirán un profundo arrepentimiento por sus maldades hechas en vida; será demasiado tarde.
El Señor no se inmutará y hará valer su justicia.
“¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá al que pisoteare al Hijo de Dios y tuviere por inmunda la sangre del pacto?”
Hebreos 10:29
El verbo crujir lo analizaremos al final de este estudio.
Herramienta Legal de Sentencia
Como expusimos al principio en esta exposición el Señor concede valor a su palabra para absolver o condenar en el día final. “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palara que he hablado, ella le juzgará en el día postrero”. Juan 12:48. Palabra que es predicada a través del evangelio como testimonio—Mateo 24:14—.Remarcando, testimonio, según Wikipedia: “es el instrumento legal que da fe de un hecho”. Dicho instrumento lo magnifica la ley de Dios.
“Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra ni una j ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. Mateo 5:18. El cumplimiento de la ley se manifestará hasta el último día, en el cual el Señor actuará conforme a su veredicto

Los Dos Grupos que Serán Sentenciados
El apóstol Pablo relata quienes y porque serán juzgados en el día postrero. “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado por la ley serán juzgados”. Romanos 2:12. Como hemos referido la Santa Biblia es nuestra Constitución, en cuyo sitio está contenida la ley moral —Santiago 2:10; Mateo 19:17-18— que regula la conducta humana; y que sus efectos se manifestarán una vez que el Hijo de Dios la aplique en el juicio final.
Analicemos brevemente la situación del primer grupo. “Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán…” Para entender este punto leamos lo que expone la nueva versión internacional, “todos los que han pecado sin conocer la ley, también perecerán sin la ley”. Esta traducción resalta que todos los que han pecado sin conocer la ley, morirán; pareciera que acusara ignorancia de la misma, sin embargo, el sentido paulino nos orienta pensar que la ignoraron; nunca creyeron en los beneficios que otorgaba ésta en su práctica, de allí el rechazo casi generalizado del sector cristiano a la ley moral. Sin ley perecerán.
Segundo: “y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados”. Esta muchedumbre observó la ley de Dios por determinado tiempo, pero una vez que se situaron bajo la ley de Dios se constituyeron en transgresores de la misma. La ley que empleará el Hijo de Dios como herramienta para salvar o condenar, no se trata de la ley de Moisés, como muchos creen, esta ley tiene carácter moral o de la libertad como lo expone el apóstol.
“Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad”
Santiago 2:12
El Significado de 'Bajo la Ley'
Retomando el versículo 12 de Romanos 2 es preciso el análisis de lo expuesto por Pablo, “y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados”.
Concepto aclaratorio: de la frase “bajo la ley”. Para ilustrar esta parte veamos un ejemplo de la ley de tránsito.
Usted viaja conduciendo su vehículo a algún sitio del país, y en el transcurso de su recorrido le marca el alto un retén policíaco; uno de los oficiales le exigirá la documentación de su vehículo, si todo está en orden no le impondrán ninguna infracción; así, disfrutarà de la gracia del Estado.

Sin embargo, por ejemplo, si condujera con la licencia vencida, automáticamente usted queda bajo la ley de tránsito y es acreedor de una multa por violar dicha norma. Situación similar ocurre con aquellos que salieron del marco de la ley moral de Dios, y quedaron bajo los efectos de ésta.
Los que Quedan Fuera de la Ley de Dios
El apóstol Pablo ejemplifica esta parte. “Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los trasgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros”. “Los idolatras, los adúlteros, los afeminados, los que se echan con varones, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes, los estafadores”. “Los cobardes e incrédulos, los abominables, los hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda”. 1ra de Timoteo 1: 8-10; 1ra de Corintios 6:9 y 10; Revelación 21:8.
Estas personas descritas se mantienen al margen de la ley de Dios, y por ende en reserva de juicio. Nadie absolutamente, puede decir que vive en la gracia del Señor, una vez que queda convicto de la ley moral, como está escrito: “Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados” Romanos 2:13. Y otra vez:
“todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”
1ra de Juan 3:4
Lectura del Dictamen Final
A toda persona que recibe una condena el juez le hará saber las causas a la sanción que se hizo acreedora. El Señor Jesucristo en esa calidad también adoptará ese papel justo antes de emitir su resolución final. “Dentro de poco derramaré sobre ti mi furor y desencadenaré mi enojo. Te juzgaré según tus obras y te pediré cuenta de todas tus maldades. Yo no tendré piedad ni compasión de ti, sino que te haré responsable de tu proceder, porque tus pecados estarán a la vista y sabrán que el que hiere soy yo Javé”. Ezequiel 7:8 y 9. Versión Latinoamérica.
El Crujir de Dientes
Definición: “dolor indescriptible e irremisible tormento”. Fuente: Wikipedia.
“Y el que no se halló escrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Revelación 20.15.
Sobre este punto existen diversidad de criterios en el sector evangélico, sobresaliendo la tesis que todos los que van a ser arrojados al lago de fuego, sufrirán tormento eterno. Uno de los textos que seduce a interpretar la enseñanza del fuego eterno es lo que expone el libro de Judas. “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera de aquellos habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestos por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Judas 7 único capítulo.
Preguntamos: ¿al día de hoy están ardiendo en llamas las personas que recibieron el castigo por el fuego eterno? El apóstol Pedro categóricamente responde: “Y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que debían de vivir impíamente”. 2da de Pedro 2:6. En efecto, a la fecha no queda nada de aquellas ciudades que otrora pecaron contra el Altísimo.
¿Por qué el termino fuego eterno? Porque es una figura de Aquel que envía sus juicios justos, el Eterno Dios. Reiteramos, en contraposición de lo que cree un alto porcentaje de las iglesias evangélicas sobre el punto aludido, la palabra de Dios describe la total destrucción que sufrirán los impíos en el juicio final. “Como es lanzado el humo, los lanzarás; como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios”. Salmo 68:2. “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, —lago de fuego—y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrazará, a dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”. Malaquías 4:1.
Exhortación Final
Apreciable lector:
No quisiéramos concluir esta temática, no sin antes exhortarlo-si no ha decidido aún- de recibir al Señor Jesucristo que sufrió y murió por todos; y con paciencia espera esa actitud de cambio suyo, de una vida disoluta a una nueva vida en Cristo Jesús. "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento". 2da Pedro 3:9.
A la iglesia:
El Señor llama a la fidelidad: "El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona". Revelación 3:11
Concluído

Preguntas frecuentes
¿Qué significa 'el lloro' en el contexto del juicio final según el estudio?
El estudio lo describe como la expresión de profundo arrepentimiento que sentirán los condenados al ver la grandeza del Reino de Dios y darse cuenta de que quedarán excluidos de él.
¿Qué enseña la parábola del vestido de bodas sobre el juicio final?
El estudio explica que el hombre sin vestido de boda, que enmudeció ante el Rey, representa a quienes no tendrán argumentos válidos para justificar su condición delante del juez justo.
¿Qué significa la frase 'bajo la ley' según el estudio?
El estudio la ilustra con el ejemplo de alguien que conduce sin haber estudiado las leyes de tránsito: aun sin conocerlas, está sujeto a ellas y será sancionado si las infringe.
¿A quiénes describe el estudio como quedando fuera de la ley de Dios?
El estudio cita el listado del apóstol Pablo, que incluye a los homicidas, fornicarios, idólatras, mentirosos y otros que viven al margen de la ley moral de Dios.
¿Qué significa el 'fuego eterno' según el estudio?
El estudio explica que no se refiere a un tormento consciente sin fin, sino a la total destrucción de los impíos, tal como sucedió con Sodoma y Gomorra, que fueron reducidas a cenizas y no siguen ardiendo hoy.
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